lunes, 15 de diciembre de 2008

Probala, no seas el último


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Ultimo

Por primera vez en el profesionalismo, River cerró la tabla de un torneo. Ayer mostró cierta mejoría, pero no pudo mantener el triunfo parcial frente a Estudiantes. Es la peor campaña de su rica historia

Por: Germán Castillo, diario Clarín*

Se terminó. No hay más Apertura para River. Por suerte, a los de Núñez se les acabó el sufrimiento. A todos. A los jugadores, que desde hace varias fechas no querían ni salir a la cancha y ya ni lo disimulaban. Al técnico interino Gabriel Rodríguez, quien se hace cargo de culpas extrañas y ni siquiera pudo disfrutar de sus éxitos personales como coordinador de las súpercampeonas divisiones inferiores (siete títulos sobre nueve). A los dirigentes, que no encontraron explicaciones y que son señalados por más de uno como responsables de este día a día del equipo. Y a los hinchas, claro. A los pobres hinchas, que ya no dan más. Que no pueden creer que su equipo haya terminado último. Que no pararon de alentar y de concurrir a las canchas en los últimos partidos para alentar sin parar, casi inexplicablemente. Se acabó. Adiós Apertura. River respira. Y el sufrimiento que parecía crónico durará un par de días más, seguramente, pero se renovará la ilusión a partir del 5 de enero cuando asuma Néstor Gorosito como nuevo DT.

El maltrecho River pasó ayer por el estadio Ciudad de La Plata. Y aunque mostró cierta mejoría, finalmente no pudo mantener el 1-0 parcial ante Estudiantes. El empate lo condenó al sótano.

Lo peor de todo es que la realidad ya no lastima: parece costumbre. Porque este River no aparece desde hace seis meses. Porque, y hay que recordarlo, este equipo que ayer clausuró su participación en el Apertura cerrando la tabla y mirando a todos desde bien abajo, hace exactamente un semestre se consagraba campeón. Y eso, en vez de ser consuelo por el título obtenido este mismo año, mortifica más. Potencia los dolores. De los jugadores, del entrenador, de los dirigentes, de los hinchas, de todos.

Lo seguro es que el concepto del semestre de este River no cambia por el partido de anoche. Imposible. La historia fue demasiado larga como para cerrarla en un solo encuentro. Ni Daniel Vega ni Juan Ojeda estuvieron a la altura de las circunstancias en el arco. Paulo Ferrari alternó buenas y malas, y con eso le alcanzó para ser de lo mejor del equipo: toda una muestra. Gustavo Cabral, Facundo Quiroga, Eduardo Tuzzio, Mateo Musacchio y Danilo Gerlo poco aportaron. Cristian Villagra no fue ni por asomo el del torneo pasado, cuando parecía que Diego Simeone había recuperado al lateral que sorprendía en Central. Augusto Fernández arrancó sin pretemporada y lo pagó. Oscar Ahumada se la pasó dando explicaciones por sus dichos antes que por su juego. Leonardo Ponzio fue líbero, lateral, volante central o por derecha; todo y nada, y así es difícil. Matías Abelairas fue muy diferente al del arranque del año, lo mismo que Diego Buonanotte, quien terminó sin siquiera ser titular anoche. Radamel Falcao marcó algunos goles, pero no fue goleador. Y Santiago Salcedo parece que sigue en Rosario: en River nadie se enteró de que hace rato tiene puesta la camiseta de la banda.

Y los suplentes lo mismo. Nada entregaron. Ni Martín Galmarini, ni Diego Barrado (desperdició otra oportunidad en River), ni Robert Flores, ni Rodrigo Archubi, ni Rosales, y tampoco los pibes Mauro Díaz, Gustavo Bou y Andrés Ríos, al igual que el debutante Fabio Giménez.

Muchos no entendieron por qué Diego Simeone dejó el equipo justo cuando, pese a ser finalmente eliminados, los jugadores mostraron algún tipo de reacción ante Chivas de Guadalajara, en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Pero tuvo razón el entrenador: él ya no podía sacarle algo positivo al equipo. El tema es qué les dijo a los dirigentes en la intimidad. Quizás los aconsejó y de verdad se viene una limpieza histórica en el equipo. Quizás, no. Habrá que ver. Lo seguro es que Gabriel Rodríguez tampoco pudo sacarles demasiado a los futbolistas. Por eso sufrió River. Y por eso aquella decisión del Cholo, quien también tuvo culpas en esta historia -que quede claro-, cada vez se entiende más.

*Nota publicada el domingo 14 de diciembre de 2008


Un equipo para poner en un cuadro (dado vuelta)



Arriba: Gustavo Cabral, Daniel Vega, Martín Galmarini, Mateo Musacchio y Eduardo Tuzzio. Abajo: Mauro Rosales, Radamel Falcao García, Augusto Fernández, Paulo Ferrari y Matías Abelairas.


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Los logros deportivos más destacados de 2008




Campeón fútbol infantil categoría '97
Campeón en handball Super 4 - LHC
Campeón juvenil en hockey sobre patines
Campeón del Nacional de Mayores de natación de verano
Campeón en los play off de pelota paleta en la Liga Municipal de Zona Norte


Ranking de los "últimos" del fútbol argentino

1 - Chacarita 7
2 - Atlanta 7
3 - Ferro 6
4 - Quilmes 6
5 - Tigre 6
6 - Platense 6
7 - Rosario Central 5
8 - Talleres (Cba) 5
9 - Banfield 4
10 - Gimnasia (LP) 4
11 - Huracán 3
12 - Newell's 3
13 - Argentinos Juniors 3
14 - Instituto 3
15 - Lanús 2
16 - Los Andes 2
17 - Estudiantes (LP) 2
18 - Racing 2
19 - Huracan (TA) 2
20 - San Telmo 2
21 - Talleres (RE) 2
22 - Gimnasia (J) 1
23 - Gimnasia y Tiro 1
24 - Chaco For Ever 1
25 - Deportivo Español 1
26 - Juventud Antoniana 1
27 - San Lorenzo (MdP) 1
28 - Temperley 1
29 - Belgrano 1
30 - Colón 1
31 - Deportivo Mandiyú 1
32 - Huracán (BB) 1
33 - Huracán (SR) 1
34 - Racing (Cba) 1
35 - River 1
36 - Tiro Federal 1
37 - Argentino (Q) 1
38 - Atlético Ledesma 1
39 - Atlético Santa Rosa 1
40 - Atlético Uruguay 1
41 - Bartolomé Mitre 1
42 - Central Córdoba (R) 1
43 - Central Norte 1
44 - Deportivo Italiano 1
45 - Estudiantes (BA) 1
46 - Huracán (CR) 1
47 - Independiente 1
48 - Independiente (T) 1
49 - Independiente Rivadavia 1
50 - Kimberley 1
51 - Mariano Moreno 1
52 - Nueva Chicago 1
53 - Puerto Comercial 1
54 - Sarmiento 1

Fuente: www.rsssf.com

domingo, 14 de diciembre de 2008

Una de suspenso


Toque sutil. Riquelme picó la pelota sobre el arquero para el segundo

El partido con Colón fue una síntesis de la ciclotimia del desempeño de Boca a lo largo del torneo. Una doble aparición fulgurante de Figueroa y el toque de distinción de Riquelme bastaron para que en 27 minutos el equipo Xeneize sacase una ventaja casi decisiva y regule fuerzas para disputar un eventual desempate.

En ese lapso mostró su mejor cara, con actitud, perseverancia y espíritu colectivo para abrir el camino hacia el gol. Los festejos llegaron de manera consecutiva, el primero tras un centro de Vargas que Figueroa conectó de volea. El segundo tras una pared entre Battaglia, Dátolo y Riquelme que éste último definió picando la pelota por encima del arquero. El tercer tanto se originó tras un centro de Dátolo sobre el sector izquierdo que el portero no pudo controlar y Figueroa terminó empujándola con el muslo.

Pero las desinteligencias defensivas sembraron un manto de dudas sobre la solidez que debería tener un aspirante al título. A los 42 minutos del primer tiempo legó el descuento de Colón, que se produjo tras un cabezazo de Lucas Valdemarín que dio en el palo tras una mala salida de Javier García y Nicolás Torres, tras un rechazo, marcó con un zurdazo cruzado. A los siete minutos del complemento, otro imperdonable error de García luego de pifiar un manotazo tras un centro, permitió que Valdemarín aprovechara el balón que quedó inerte para marcar el 2-3.

Pero lejos de tomar excesivas precauciones, el DT Carlos Ischia apostó por Rodrigo Palacio en lugar de Viatri para generar desbordes y descentralizar el juego en el área rival. El arsenal ofensivo incluyó remates de Riquelme, Dátolo, Gaitán; un disparo de Ibarra que se estrelló en el travesaño y hasta un gol de Dátolo que fue mal anulado por el árbitro asistente.

Mientras, en La Paternal, San Lorenzo ganaba por la mínima diferencia y Tigre hacía lo propio frente a Banfield en Victoria. Así, en un cierre no apto para cardíacos, llegaron los finales del Ciclón y el Matador mientras Boca, que empezó el segundo tiempo con una demora de 10 minutos, debió sufrir un rato más. ¿Viveza criolla o ingenuidad? Entre la inestabilidad que lo caracterizó durante el certamen, tras estar con una desventaja de 11 unidades y pasar al frente a dos fechas del final, el conjunto auriazul deberá disputar un triangular junto a San Lorenzo y Tigre para dirimir el campeón. ¿River? Cola.

Síntesis de la 19ª fecha del torneo Apertura 2008

Boca (3): Javier García; Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Juan Forlín, José María Calvo; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Dátolo; Juan Román Riquelme; Luciano Figueroa y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Colón (2): Diego Pozo; Salustiano Candia, Diego Crosa, Pablo Aguilar; Juan Carlos Falcón, Alejandro Capurro, Germán Rivarola, Alfredo Ramírez; Nicolás Torres; Lucas Valdemarín y Esteban Fuertes. DT: Antonio Mohamed.

Cambios: PT 21m Facundo Roncaglia por Calvo (B); ST al inicio Lucas Acosta por Rivarola (C) y Sebastián Prediguer por Falcón (C), 14m Rodrigo Palacio por Viatri (B), 18m Pablo Garnier por Capurro (C), 32m Nicolás Gaitán por Dátolo (B).
Goles: PT 9m Figueroa (B), 13m Riquelme (B), 27m Figueroa (B), 42m Torres (C); ST 7m Valdemarín (C).
Amonestados: PT 29m Rivarola (C), 38m Candia (C); ST 20m Aguilar (C), 38m Valdemarín (C), 38m Garnier (C), 43m Forlín (B).
Cancha: Boca
Arbitro: Saúl Laverni
Jugado el 14 de diciembre de 2008

domingo, 7 de diciembre de 2008

El que se quema con leche...


León. Seba Battaglia fue la figura de Boca en un empate que resta

Cualquier similitud con el desenlace del Apertura '06 es una mera coincidencia del destino. La mayor frustración de la historia de Boca emerge invitablemente luego del empate 0 a 0 ante Gimnasia de La Plata que permitió que Tigre y San Lorenzo lo igualaran en el primer puesto a una fecha del final. El campeonato ya no depende del equipo Xeneize que deberá vencer primero a sus propios fantasmas del pasado.

Boca no jugó el partido como lo que era: una final. Se notó una preocupante falta de ideas y de voluntad para superar al rival y al sofocante calor. El doble nueve conformado por Figueroa y Viatri no dio resultado y Riquelme no supo cómo transformarse en el eje del juego. En lugar del suspendido Dátolo ingresó el uruguayo Alvaro González, pero el sector izquierdo le quedó a contrapierna, por eso Carlos Ischia lo sustituyó en el complemento. Sólo pudo generar peligro con remates de larga distancia a falta de un puntero derecho que abriera la cancha. Los centrodelanteros relizaron un juego vertical, yendo al choque con los defensores rivales; sólo Viatri se liberó del sistema y se ubicó por momentos fuera del área.

Para compensar el déficit en el circuito creativo, Ischia mandó a la cancha a Gaitán, para tratar de asociarlo con Riquelme, que prácticamente caminaba en el campo. El Negro Ibarra pasó en contadas ocasiones a posición ofensiva, y en una de ellas, a los 7 minutos, quiso emular el gol que le marcó a River por el Clausura 2001, ingresando por derecha, enganchando para adentro y sacando un remate de zurda. Esta vez la pelota se fue cerca del palo derecho de Sessa. Tres minutos más tarde, Forlín con un remate de cabeza tuvo una chance clara y obligó al guardameta a realizar una estirada para desviar el balón por encima del travesaño.

Todo lo bueno realizado en la primera parte se desmoronó en el complemento, cuando Morel Rodríguez se hizo expulsar a los 18 minutos tras una patada a Piatti en una jugada intrascendente sobre el lateral en campo contrario. Para rearmar la línea defensiva, Ischia mandó a la cancha a Calvo, prescindiendo de Figueroa. La alta temperatura a la hora que comenzó el partido condicionó el desarrollo de la primera parte que debió ser suspendida temporariamente para que los jugadores se hidraten. Aún así en el segundo tiempo no se observó una reacción de Boca que fue víctima de su propia impotencia.

En los últimos minutos jugó sus últimas fichas, y tras una combinación entre Riquelme y Viatri a los 36, Gaitán quedó mano a mano con el arquero, que contando con tiempo necesario para retener el balón y buscar un ángulo de disparo, decidió rematar de primera y la pelota se marchó arriba del travesaño. Es cierto que pudo perder, tras una jugada que Neira -tras dejar en el camino a cuatro jugadores Xeneizes- no pudo rematar con precisión y García rechazó el balón con los pies.

Con el empate, Boca perdió la chance de depender de sí mismo y se expuso a un eventual desempate con Tigre y San Lorenzo. En tanto que existe la posibilidad remota que Lanús gane en la última fecha y los punteros igualen, de ser así se produciría un cuádruple empate. Desde el arranque ideal con tres victorias, hasta las derrotas ante Tigre, Godoy Cruz y Estudiantes, los vaivenes fueron una constante en el andar del conjunto auriazul. La remontada luego del Superclásico le permitió alcanzar y superar a San Lorenzo, tras estar 11 puntos por debajo. A dos fechas del final, redujo sus chances de 100% a un 33%. La debacle en el Apertura 2006 con las derrotas consecutivas ante Belgrano y Lanús y el posterior desempate perdido ante Estudiantes aún es una herida abierta. Boca ve una vaca y llora.

Síntesis de la 18ª fecha del torneo Apertura 2008

Gimnasia (LP) (0): Gastón Sessa; Cristian Piarrou, Rubén Maldonado, Ariel Agüero, Diego Villar; Ignacio Piatti, Fabián Rinaudo, Sebastián Romero; Mariano Messera; Franco Niell y Denis Stracqualursi. DT: Leonardo Madelón.

Boca (0): Javier García; Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Juan Forlín, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Alvaro González; Juan Román Riquelme; Luciano Figueroa y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Cambios: ST al inicio Nicolás Gaitán por González (B), 22m José María Calvo por Figueroa (B), 24m Juan Cuevas por Piarrou (G), 26m Juan Neira por Messera (G), 35m Roberto Sosa por Stracqualursi (G).
Goles: No hubo.
Amonestados: ST 21m Rinaudo (G), 44m Romero (G).
Expulsados: ST 18m Morel Rodríguez (B).
Cancha: Estado Corrupción de La Plata
Arbitro: Javier Collado
Jugado el 7 de diciembre de 2008

domingo, 30 de noviembre de 2008

Que de la mano de JR


Es para vos. Riquelme le dedicó el segundo gol a un plateísta VIP*

Pareciera que Boca necesitara de la presencia de enemigos internos o externos para que la bronca sea el disparador de una posterior reacción. Se había complicado el partido ante Racing y tanto Tigre como San Lorenzo aguardaban expectantes para alcanzar en la cima al equipo Xeneize. Boca lo tomó como una final, y pese a ser favorecido por unos fallos arbitrales, ganó merecidamente ante un rival más acostumbrado a arruinar campeonatos que ganarlos. El 2 a 1 con goles de Riquelme lo dejó a un paso del título a dos fechas del final.

A los 38, Román le dio una asistencia a Figueroa y ante la salida de Migliore, Lucho la tiró larga, saltó al arquero y se dejó caer. El árbitro compró el penal. Riquelme no falló desde los doce pasos con un remate preciso al palo derecho de Migliore. Pero la ventaja duró poco, cuando a los 45 del primer tiempo, Racing llegó a la igualdad con un cabezazo de Franco Sosa.

Hasta que llegó la explosión a los 14 del segundo tiempo, cuando Riquelme tomó un rebote tras un remate de Dátolo y de volea puso a Boca nuevamente en ventaja. El balón se metió entre Migliore y el palo y Román fue, buscó e identificó a un plateísta que lo estuvo hostigando para dedicarle el gol. Esa situación pareció motivarlo para calzarse el traje de héroe y darle una nueva victoria a Boca que lo aproxima al título.

Desde el Superclásico jugado en la 10ª fecha, y acompañado por el despegue futbolístico de Riquelme, Boca logró siete victorias en ocho partidos, consiguiendo 21 puntos sobre 24 disputados. El conductor de Boca tuvo influencia decisiva en este tramo que incluyó el pase gol a Viatri frente a River y Central, los tantos frente a San Lorenzo y Arsenal de tiro libre (éste último en el minuto 90), el pase gol a Figueroa en Tucumán y los dos tantos frente a Racing.

Síntesis de la 17ª fecha del torneo Apertura 2008

Boca (2): Javier García; Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Juan Forlín, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Dátolo; Juan Román Riquelme; Luciano Figueroa y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Racing (1): Pablo Migliore; Franco Sosa, Marcos Cáceres, Gabriel Mercado, José Shaffer; Leandro González, Franco Peppino, Franco Zuculini, Adrián Lucero; Maximiliano Moralez y Pablo Luguercio. DT: Juan Manuel Llop.

Cambios: ST al inicio Claudio Yacob por Mercado (R), 23m Pablo Caballero por Lugüercio (R), 27m Alvaro González por Dátolo (B), 30m Pablo Mouche por Figueroa (B), 32m Lihué Prichoda por Zuculini (R), 38m José María Calvo por Morel Rodríguez (B).
Goles: PT 40m Riquelme (B), 45m Sosa (R); ST 14m Riquelme (B).
Amonestados: PT 38m Migliore (R); ST 18m Moralez (R), 35m García (B).
Cancha: Boca
Arbitro: Pablo Lunati
Jugado el 30 de noviembre de 2008

*Very idiot person

martes, 25 de noviembre de 2008

Una persona muy especial



Diez años ya, en los que pasaron tantas cosas en tu vida como en la de todos los componentes del julio 1998, verdadera revolución en la historia boquense. Como lo fue el mayo francés del '68. Me piden que diga algunas cosas sobre vos y me pregunto: ¿De qué hablo primero? ¿Del jugador o del hombre? Voy a mezclar a medida que los recuerdos lleguen. Son tan diferentes como un derecho a un zurdo, pero uno le sirvió al otro en algunas circunstancias de la vida profesional y civil.

Como jugador, sos un imprevisible total. Hasta tal punto que pienso que algunas cosas que intentás, a mitad de camino las cambiás por iniciativa propia o por como se te paró el adversario de turno. Podés ser individual, como colectivo: pecando en las dos para bien o para mal, y ahora paso a explicarlo mejor. Cuando todo va bien, podes acertar en la elección: dominás el balón, mirás, encarás si podes encarar, para como siempre te dije: cara o ceca, pasás o te quedás.

Eufórico, sos capaz de pasar por donde nadie pasa, para luego asistir como muy pocos lo hicieron o lo hacen, sea por arriba o por abajo, colocando a tu partenaire en posición favorable y no complicándole la vida al que va a definir. Cuando te ponés nervioso, te empecinás y así perdés la tranquilidad y la claridad, chocando y discutiendo lo indiscutible. Y te transformás, dejás de ser el tipo lúcido que, manejando las situaciones más al límite, es ideal.

Cuando volví en el 2003, vos sabés que nos preguntamos los dos si éramos los mismos. Un año más tarde lo supimos. Si algo traté, desde el día que decidí ser entrenador, fue conocer lo más rápido posible a mis dirigidos como seres humanos y diferenciar bien a los buenos de los malos; los más bichos; los desconfiados; los inocentes; los naturales; los espontáneos; los solidarios; los positivos; los pasivos; los negativos. En suma, tratar de hacerles una radiografía a cada uno de ellos, los cuales a la larga o la corta, terminan mostrándose como son, para bien o para mal.

Dicho esto, voy a contar una situación clave en la Copa Libertadores 2003. Veníamos bien en los dos torneos, pero sabíamos que no había mucho resto como para bancárnosla, y fue fundamental, por consecuencia, definir la prioridad. En octavos, ir a pelear la vuelta a Paysandú era complicado, desde antes de que se jugara la ida en nuestra cancha. Y mucho más luego de la derrota por un gol, cuando nunca le encontramos la vuelta al partido.

Todo jugador tiene unos partidos por arriba del resto y la vuelta en Belén seguro que debe de estar entre esos partidos destacados de tu carrera. Aquí funcionó el orgullo mas profundo que tenés. Sabías que no había "tu tía", teníamos que tener todos una de esas performances que no se olvidan. Convertiste tres goles e hiciste hacer el cuarto, para luego de 90 minutos épicos decirte a vos mismo: sigo siendo yo, porque después de tantas lesiones cortas -que te sacaban ritmo y continuidad futbolística- las dudas seguramente estaban, a pesar de que uno desea no dar esa impresión.

Por un rato dejo de hablarle a Guillermo para contarles a ustedes algo que tal vez él no se recuerde. Una muestra de que, dentro de la apariencia de Guillermo "El Terrible", existe una persona agradable de tratar, con sus gustos bastante simples, con sus inocencias que se extrañan cuando uno lo conoce y ésta fue una de ellas. Era un partido en la Bombonera, donde Guillermo venía jugando bien. Pero en el segundo tiempo, entre un par de faltas no cobradas, un offside que no fue y un gol que se perdió, se completó un mix que comenzó a condicionarlo, acentuándole los nervios. Llegando al límite, voy y lo saco, y cuando pasó a mi lado lo felicité y le dije al oído: "Sacate los berretines que tenés en el balero". Se sentó y, después de beber agua y recuperarse, viene y me dice: "Disculpe Carlos, ¿me puede decir que significa berretines?". Me empecé a reír como un loco, para luego explicárselo.

Les dije esto porque con Guillermo al principio uno ve a alguien tímido, respetuoso, chispeante, despierto, honesto, medio desconfiado cuando no le gustó el palo, orgulloso en lo más profundo. A quien le da donde más nos duele el no poder lograr lo que desea, pero que igualmente hará lo imposible para lograrlo. Eso lo pinta en carne propia: detrás de esa imagen de molesto, canchero, fastidioso, que puede llegar a armarse quien no lo conoce, existe el otro, ese que les cuento más arriba. Ese es el verdadero. Un gran sentimental, que trata de no demostrarlo, pero que tarde o temprano, "se vende".

Para el final, mis felicitaciones por ser el jugador mas valioso del campeonato de EE.UU., donde aprendieron a comprender tu juego, que no es fácil de entender. En fin, un fútbol especial que terminó eligiendo a alguien, por qué no decirlo, muy especial.

Abrazo Guille. Chau, felicidades.

Carlos Bianchi