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viernes, 24 de abril de 2009

Gracias por otra vergüenza*




Por Leo Farinella (hincha disfrazado de periodista amarillista)

Un equipo de jerarquía resuelve un partido de esta exigencia sin depender de los humores de un payaso con silbato. Por favor, amigos, cuánta mediocridad. Ellos no jugaban por nada, ni ganas tenían y nosotros, ¿qué somos nosotros? ¿Esto somos? No somos nada.

Somos esto. Un equipo que salió último en el torneo argentino. Porque River fue último. Y no hubo cambios significativos, más allá de Gallardo y Fabbiani, que no están en plenitud. Tal vez por eso se especuló en estos días con la llegada de Edgar Davids, prácticamente retirado. River es un club a la deriva, con una conducción que quedará en la historia, que consigue la hazaña de superarse día a día, de escribir una página de vergüenza atrás de otra. ¡Y que todavía es capaz de sorprendernos!

¿Cuál será la próxima? ¿El descenso? ¿La desafiliación? ¿Cambiarán la banda roja por una azul y amarilla? River es un equipo sin jerarquía y la culpa empieza por arriba. Y después están los detalles, como poner a Nico Domingo, vital para la lucha en la Bombonera, cuando lo que hacía falta era generar juego. Pero no está bien hacer nombres en esta noche trágica. No se salva ninguno. Son todos responsables. Pero una vez, al menos por una vez, que paguen los verdaderos responsables de esta historia. Los que han convertido a River en el hazmerreír del fútbol sudamericano. Del equipo que más jugadores tenía en la Selección al que no tiene ninguno en la Selección local. Que hicieron este River de vergüenza. Igual tan grande que seguirá vivo.

*Columna publicada en el diario Olé del 24 de abril de 2008

lunes, 15 de diciembre de 2008

Probala, no seas el último


Pedila en tu kiosco. River Cola, bebida elaborada a base de maíz

Ultimo

Por primera vez en el profesionalismo, River cerró la tabla de un torneo. Ayer mostró cierta mejoría, pero no pudo mantener el triunfo parcial frente a Estudiantes. Es la peor campaña de su rica historia

Por: Germán Castillo, diario Clarín*

Se terminó. No hay más Apertura para River. Por suerte, a los de Núñez se les acabó el sufrimiento. A todos. A los jugadores, que desde hace varias fechas no querían ni salir a la cancha y ya ni lo disimulaban. Al técnico interino Gabriel Rodríguez, quien se hace cargo de culpas extrañas y ni siquiera pudo disfrutar de sus éxitos personales como coordinador de las súpercampeonas divisiones inferiores (siete títulos sobre nueve). A los dirigentes, que no encontraron explicaciones y que son señalados por más de uno como responsables de este día a día del equipo. Y a los hinchas, claro. A los pobres hinchas, que ya no dan más. Que no pueden creer que su equipo haya terminado último. Que no pararon de alentar y de concurrir a las canchas en los últimos partidos para alentar sin parar, casi inexplicablemente. Se acabó. Adiós Apertura. River respira. Y el sufrimiento que parecía crónico durará un par de días más, seguramente, pero se renovará la ilusión a partir del 5 de enero cuando asuma Néstor Gorosito como nuevo DT.

El maltrecho River pasó ayer por el estadio Ciudad de La Plata. Y aunque mostró cierta mejoría, finalmente no pudo mantener el 1-0 parcial ante Estudiantes. El empate lo condenó al sótano.

Lo peor de todo es que la realidad ya no lastima: parece costumbre. Porque este River no aparece desde hace seis meses. Porque, y hay que recordarlo, este equipo que ayer clausuró su participación en el Apertura cerrando la tabla y mirando a todos desde bien abajo, hace exactamente un semestre se consagraba campeón. Y eso, en vez de ser consuelo por el título obtenido este mismo año, mortifica más. Potencia los dolores. De los jugadores, del entrenador, de los dirigentes, de los hinchas, de todos.

Lo seguro es que el concepto del semestre de este River no cambia por el partido de anoche. Imposible. La historia fue demasiado larga como para cerrarla en un solo encuentro. Ni Daniel Vega ni Juan Ojeda estuvieron a la altura de las circunstancias en el arco. Paulo Ferrari alternó buenas y malas, y con eso le alcanzó para ser de lo mejor del equipo: toda una muestra. Gustavo Cabral, Facundo Quiroga, Eduardo Tuzzio, Mateo Musacchio y Danilo Gerlo poco aportaron. Cristian Villagra no fue ni por asomo el del torneo pasado, cuando parecía que Diego Simeone había recuperado al lateral que sorprendía en Central. Augusto Fernández arrancó sin pretemporada y lo pagó. Oscar Ahumada se la pasó dando explicaciones por sus dichos antes que por su juego. Leonardo Ponzio fue líbero, lateral, volante central o por derecha; todo y nada, y así es difícil. Matías Abelairas fue muy diferente al del arranque del año, lo mismo que Diego Buonanotte, quien terminó sin siquiera ser titular anoche. Radamel Falcao marcó algunos goles, pero no fue goleador. Y Santiago Salcedo parece que sigue en Rosario: en River nadie se enteró de que hace rato tiene puesta la camiseta de la banda.

Y los suplentes lo mismo. Nada entregaron. Ni Martín Galmarini, ni Diego Barrado (desperdició otra oportunidad en River), ni Robert Flores, ni Rodrigo Archubi, ni Rosales, y tampoco los pibes Mauro Díaz, Gustavo Bou y Andrés Ríos, al igual que el debutante Fabio Giménez.

Muchos no entendieron por qué Diego Simeone dejó el equipo justo cuando, pese a ser finalmente eliminados, los jugadores mostraron algún tipo de reacción ante Chivas de Guadalajara, en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Pero tuvo razón el entrenador: él ya no podía sacarle algo positivo al equipo. El tema es qué les dijo a los dirigentes en la intimidad. Quizás los aconsejó y de verdad se viene una limpieza histórica en el equipo. Quizás, no. Habrá que ver. Lo seguro es que Gabriel Rodríguez tampoco pudo sacarles demasiado a los futbolistas. Por eso sufrió River. Y por eso aquella decisión del Cholo, quien también tuvo culpas en esta historia -que quede claro-, cada vez se entiende más.

*Nota publicada el domingo 14 de diciembre de 2008


Un equipo para poner en un cuadro (dado vuelta)



Arriba: Gustavo Cabral, Daniel Vega, Martín Galmarini, Mateo Musacchio y Eduardo Tuzzio. Abajo: Mauro Rosales, Radamel Falcao García, Augusto Fernández, Paulo Ferrari y Matías Abelairas.


Para imprimir, recortar y guardar




Los logros deportivos más destacados de 2008




Campeón fútbol infantil categoría '97
Campeón en handball Super 4 - LHC
Campeón juvenil en hockey sobre patines
Campeón del Nacional de Mayores de natación de verano
Campeón en los play off de pelota paleta en la Liga Municipal de Zona Norte


Ranking de los "últimos" del fútbol argentino

1 - Chacarita 7
2 - Atlanta 7
3 - Ferro 6
4 - Quilmes 6
5 - Tigre 6
6 - Platense 6
7 - Rosario Central 5
8 - Talleres (Cba) 5
9 - Banfield 4
10 - Gimnasia (LP) 4
11 - Huracán 3
12 - Newell's 3
13 - Argentinos Juniors 3
14 - Instituto 3
15 - Lanús 2
16 - Los Andes 2
17 - Estudiantes (LP) 2
18 - Racing 2
19 - Huracan (TA) 2
20 - San Telmo 2
21 - Talleres (RE) 2
22 - Gimnasia (J) 1
23 - Gimnasia y Tiro 1
24 - Chaco For Ever 1
25 - Deportivo Español 1
26 - Juventud Antoniana 1
27 - San Lorenzo (MdP) 1
28 - Temperley 1
29 - Belgrano 1
30 - Colón 1
31 - Deportivo Mandiyú 1
32 - Huracán (BB) 1
33 - Huracán (SR) 1
34 - Racing (Cba) 1
35 - River 1
36 - Tiro Federal 1
37 - Argentino (Q) 1
38 - Atlético Ledesma 1
39 - Atlético Santa Rosa 1
40 - Atlético Uruguay 1
41 - Bartolomé Mitre 1
42 - Central Córdoba (R) 1
43 - Central Norte 1
44 - Deportivo Italiano 1
45 - Estudiantes (BA) 1
46 - Huracán (CR) 1
47 - Independiente 1
48 - Independiente (T) 1
49 - Independiente Rivadavia 1
50 - Kimberley 1
51 - Mariano Moreno 1
52 - Nueva Chicago 1
53 - Puerto Comercial 1
54 - Sarmiento 1

Fuente: www.rsssf.com

jueves, 30 de octubre de 2008

Los de abajo son gallinas...


Ultimos. Para que tengas, para que guardes, para que archives


Y para que se lo cuentes a tus nietos

River posó para la foto con más pibes que hinchas en la tribuna

Ultimo. Solito y solo. Así está River. Este River que anda perdido en la cancha. Sin alma. Sin reacción. Al que hasta le hacen un gol a lo guapo en el Monumental y no pasa nada. Que ayer igualó sus peores campañas históricas con 10 partidos seguidos sin ganar en el torneo local y le agregó el plus de estar por primera vez en la historia del profesionalismo en el fondo de la tabla y en la mayor soledad, porque ayer Rosario Central logró lo que River no puede desde la 2ª fecha: ganar. Este River que no muestra nada de nada, o apenas 30 minutos de algo de fútbol como ayer en el arranque del partido ante Newell's.

Los jugadores de River son los principales señalados por el momento. Los hinchas, quizás en un síntoma de madurez inédita, porque normalmente los entrenadores son los inmediatamente culpados, no señalan al Cholo sino todo lo contrario. Ayer, sin ir más lejos, cuando el entrenador salió antes que sus jugadores para el segundo tiempo, la platea San Martín lo recibió con aplausos y un grito de entre la multitud se escuchó clarito: "Cholo, pegales una buena paliza a ver si estos se despiertan...". Igual, que quede claro, Simeone no presta atención a ese detalle. Y se culpa. Y se reprime. No le encuentra la vuelta a unos jugadores que hacen casi todo lo contrario a lo que él les dice. Es más, cuentan desde las entrañas de River que en algún momento alguien bien cercano al técnico se preguntó si los jugadores le estaban haciendo la cama al DT. La respuesta fue negativa, pero a la vez llenó de impotencia a esa persona allegada al técnico, que entonces no entiende que es lo que pasa. El entrenador hasta se rompió la mano de bronca por la actuación de ayer (ver la mano y el alma rota).

Desde la intimidad del vestuario de los jugadores --ése que ayer no fue visitado por Simeone porque por el incidente de su mano se pasó el post-partido atendiéndose en el consultorio del médico Luis Seveso--, le comentaron a Clarín que la sensación de los futbolistas es de impotencia. Que ayer, y también en Jujuy y después de perder ante Chivas de Guadalajara, el miércoles pasado, hubo más de un par de jugadores que lloraron y no disimularon ese llanto.
Hoy, el plantel volverá a entrenarse en el predio de Ezeiza por la mañana y habrá contacto oficial con la prensa después de varios días de silencios y puertas cerradas. Ayer, Gustavo Cabral dijo que "de esto se sale solamente trabajando". Leonardo Ponzio agregó que "la gente no se merece esto y nosotros, tampoco". Y Cristian Villagra aseguró "no entender qué está pasando". Todos eligieron más o menos la misma explicación. Pero el hincha no comprende de ese tipo de cuestiones. Y ayer amenazó con que "si no ganan la Copa qué quilombo se va a armar". La Copa es la Sudamericana. Y la semana que viene, el jueves, empezará a definirse esa historia. La otra, la del Apertura, ya parece una sentencia. Porque ahí River está último por primera vez en su rica historia. Un despropósito.

Fuente: Diario Clarín (el padre inteligente del diario deportivo Olé)


Fotogalería

Esas tribunas están vacías

Falcao ganó una pelota aérea, las banderas fueron testigo


Se lo dedicamo' al cielo

Gustavo Bou no encontró hinchas para dedicarles el gol


Un brindis por su recuperación

En Mendoza. Ortega se rehabilita en la tierra del buen vino


Con la revista entre los dientes

¡Que Caras! ¿Se animará el Cholulo a salir en tapa de revista?


Esta hinchada no te deja de putear

Y River ponga huevo... ¡Ya les tiramos pañales y maíz!

domingo, 19 de octubre de 2008

Mudomental


Silencio atroz. Lucas Viatri marcó el gol que enmudeció el gallinero

Se cerró el cabaret. Boca Juniors le puso faja de Clausura con una victoria ante River en el Mudomental de Núñez con un gol de Lucas Viatri de cabeza. El silencio no estuvo en las tribunas sino en la cancha, donde los jugadores de River se quedaron sin respuestas. Allí respondió Boca (y no en la semana) con un brillante desempeño colectivo y personalidad para doblegar moralmente al postrero conjunto de la tabla.

El Superclásico tuvo más de clásico que de Super, ante la notoria ausencia de líderes en ambos bandos. Boca marcó la diferencia a medida que Juan Román Riquelme se fue comprometiendo con el juego; de aquel tímido mediocampista recostado por el sector izquierdo en la primera parte, al conductor, asistidor y experimentado enganche del complemento que congeló el partido pisando la pelota, cargando de amonestaciones y nervios al rival.

River fue en busca del triunfo en los primeros minutos y se descuidó de mitad de cancha hacia atrás. Mientras no encontró el camino para doblegarlo, Boca se afirmó apoyado en las garantías defensivas y empezó a apostar al contraataque. En ese momento creció la figura de Hugo Ibarra, que se proyectó al campo contrario con asiduidad y se transformó en el jugador más incisivo. Un remate del Negro desde fuera del área pudo haber inaugurado el marcador, sin embargo su remate se fue cerca del ángulo izquierdo de la portería defendida por Ojeda.

El arquerito Javier García, en su debut en Superclásicos, se mostró sereno, aunque propenso a dar rebotes. Un potente remate de Villagra desde fuera del área, lo encontró bien ubicado pero tapado por sus compañeros, por lo que se le acortó el tiempo de reacción. No logró embolsar la pelota y se arrojó al suelo para realizar una doble tapada. Antes, un disparo de Falcao García se le escurrió de las manos y gracias al rebote en uno de los palos, pudo recuperar el balón. Los mediocampistas Xeneizes aparecieron poco en ataque, más propensos a la marca, por lo que al conjunto le costó profundizar en el principio ofensivo del juego. El único delantero, Lucas Viatri, se movió como pivote, mientras sus compañeros apelaron a los remates desde media distancia. Con la marcación efectiva de Sebastián Battaglia sobre el enano Malanotte, Boca anuló la capacidad creativa del rival, que se fue llenando de incertidumbre.

El equipo Xeneize se quedó en inferioridad númerica a los 6 minutos de la segunda parte, tras una infantil expulsión de Hugo Ibarra, hasta ahí una de las figuras del partido con sus proyecciones y centros al corazón del área. Al contrario de lo que se suponía, Boca se reagrupó y le cedió la iniciativa a River, parándose de contra ataque. Pero al conjunto Millonario lo sobrepasó la responsabilidad, y los referentes que tenían que aparecer, no lo hicieron. El colombiano Vargas retrocedió para ocupar el hueco de Ibarra, mientras el DT Simeone arengaba a sus dirigidos para jugar la pelota por las bandas. Boca se apoyó en la columna vertebral conformada por García, Paletta, Battaglia, Riquelme y Viatri. Para rearmar las líneas, Ischia optó por prescindir de Nicolás Gaitán, que cumplió la función de enlace junto a Riquelme. En su lugar ingresó el Pampa Calvo, con más oficio de lateral, así el equipo pasó del
diagrama táctico original 4-3-2-1 al 4-3-1-1. Román estaba fuera de su nivel y Viatri no lograba generar peligro contra el arco de River. La presencia de Figueroa en el banco hacía presagiar un eventual reemplazo.

Cuando el Superclásico se debatía en la intrascendencia, JR Riquelme encontró el tiempo y espacio para derrochar su categoría. En un tiro libre a favor, unos metros por delante del círculo central, Román miró hacia atrás y dio la orden para que los dos zagueros centrales subieran a cabecear un centro largo y frontal. Su asistencia fue conectada por el estupendo anticipo de Viatri ante la marca de Tuzzio, cuyo cabezazo bombeado se clavó en el ángulo del arco defendido por el liliputense Juan Manuel Ojeda. En ventaja, Boca se mantuvo sereno y especuló con la urgencia de River, cuyo rendimiento colectivo dejó mucho que desear y se agravó con el correr de los minutos. Con personalidad y precisión en los pases cortos, el conjunto auriazul apostó a la tenencia del balón y su defensa neutralizó las embestidas del rival. Tanto Cáceres como Paletta ganaron en el juego aéreo y en el mano a mano, especialmente con el Enano Malanotte y no dudaron en reventar cada pelota que quedara picando cerca de su portería.

Riquelme, conceptualmente el jugador que mejor lee el juego en el fútbol argentino según el periodista Horacio 'Garpani' fue el gran protagonista del partido en el último cuarto de hora. Aún cargando con la culpabilidad de los conflictos internos que salieron a la luz en la semana y desataron un gran festín en la prensa amarilla. JR envió la asistencia para el gol de Viatri, llevó el balón por las bandas (foto) ante la desesperación de los rivales que le cometieron faltas sistemáticas y casi define el partido con un remate cruzado. Tras un despeje defectuoso de la defensa de River, Román tomó la pelota en la puerta del área grande, encaró, dejó a un par de rivales en el camino y sacó un disparo cruzado que salió apenas rozando un palo. Ganó Boca e inundó de un silencio atroz el Mudomental de Núñez y desató la fiesta en el cabaret.

El chico de la tapa


A lo Palermo. Viatri salió reemplazado y se besó la camiseta

Lucas Viatri fue el único delantero de Boca en el Monumental y entró poco en juego, pero el 9 marcó el gol de la victoria y se lo dedicó a su mamá: "Siempre soñé con esto, hacerle un gol a River y que sirva para ganar. Siempre me tuve fe. Desde que entramos a la cancha estuve convencido de que podía marcar y por suerte se me dio. Miré a Román cuando iba a patear el tiro libre y sabía que lo iba a tirar al primer palo; cuando pateó me anticipé a mi marcador y cuando vi que la pelota entró no lo podía creer".

"En un momento se complicó por la expulsión de Ibarra, pero el equipo dejó todo. Necesitábamos un triunfo así y creo que River en ningún momento nos superó, ni siquiera cuando nos quedamos con uno menos. Lo festejamos mucho. Fue muy lindo porque lo necesitábamos. Esta victoria no hace más que fortalecer al grupo, después de todo lo que se habló en la semana", manifestó Viatri en el vestuario ganador.

El juvenil delantero recibió la felicitación de Martín Palermo dentro del campo, una vez finalizado el partido. El Loco aseguró que "Viatri hizo un gol a lo Palermo. Fue un lindo cabezazo. Se elevó muy bien y estoy contento por él y por todo el equipo", al tiempo que agregó: "Se ganó un partido importante y se suplió con mucho fútbol y corazón la ausencia del Negro Ibarra. Seguimos en la lucha por el título y se volvió a ganar en Núñez después de cinco años".


La mamá de Román


Feliz día. Juan Román Riquelme le dedicó la victoria a su madre

"Le dimos una alegría a la gente y, en especial, a las madres bosteras. Este un regalo para la mía, María, que debe estar contenta", dijo Román luego de dejar mudo el Monumental. "Jugamos mejor. Hicimos un gol, tuvimos dos o tres situaciones más y ellos casi no nos hicieron daño en el área", agregó. Y no evitó referirse al tema de la interna dentro del plantel: "El resultado siempre manda. Lo importante es lo que hicimos en los noventa minutos. Le ganamos los dos partidos de este año y estamos felices", cerró el enganche. La mamá de Román también.


Pelado de alegría

El mejor alumno. Carlos II ganó los dos Superclásicos del año

Carlos Ischia elogió a sus dirigidos, y con ironía mandó un mensaje para River: "No es tanto mérito, hoy jugamos con el que va último", afirmó el técnico. Asimismo destacó la actuación de Riquelme, que ya no lo asombra. "A mi no me sorprende. No tengo dudas de la categoría de él y de lo que está dando", explicó. También tuvo loas para Viatri, el autor del gol de la victoria: "No es fácil reemplazar a Martín Palermo, pero él se la arregla bastante bien, trabaja mucho, se sacrifica y hoy está pasando un buen presente". Otro que recibió elogios del entrenador fue el arquero Javier García: "Era lógico que estuviera un poco nervioso, pero tiene condiciones. Va muy bien de arriba y sale muy bien".

"Se jugó muy bien, se superó al rival y pudimos hacer un gol más. Fuimos el que tuvo las mejores situaciones", manifestó. El DT Xeneize, le dejó un último mensaje al rival: "El campeonato pasado fueron los mejores porque salieron campeones. En este van últimos".

Por la mínima diferencia

La victoria de Boca por 1 a 0 con gol de Viatri, fue la sexta vez que el conjunto Xeneize se impuso a River por la mínima diferencia jugando por torneos locales de AFA en el Monumental, desde su inauguración en 1938 (en 1978 la dictadura militar terminó de construir el gallinero).

El primer 1 a 0 de Boca jugando en Núñez se produjo en 1944 con gol del uruguayo Severino Varela, luego se sucedieron los triunfos de 1963 (gol de Sanfilippo), 1967 (Novello), 1975 (Potente), 1993 (Alberto Acosta) y 2008 (Viatri).

Síntesis de la 10ª fecha del torneo Apertura 2008

River (0): Juan Marcelo Ojeda; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio, Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas; Diego Buonanotte; Radamel Falcao García y Santiago Salcedo. DT: Diego Simeone.

Boca (1): Javier García; Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Datolo; Nicolás Gaitán, Juan Román Riquelme y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Cambios: ST al inicio Mauro Díaz por Salcedo (R), 16m José María Calvo por Gaitán (B), 18m Andrés Ríos por Fernández (R), 32m Ricardo Noir por Viatri (B), 33m Leonardo Ponzio por Ahumada (R), 39m Cristian Chávez por Vargas (B).
Gol: ST 15m Viatri (B)
Amonestados: PT 21m Battaglia (B); ST 9m Gaitán (B), 22m Vargas (B), 31m Ahumada (R), 41m Ponzio (R), 42m Cabral (R).
Expulsados: ST 6m Ibarra (B).
Cancha: River
Arbitro: Héctor Baldassi
Jugado el 19 de octubre de 2008

miércoles, 15 de octubre de 2008

Se sacaron las plumas



En los códigos de la pasión, cambiar de colores equivale a traición, mucho más si se trata del clásico rival. Boca Juniors y River Plate nacieron en el barrio de La Boca; mientras el equipo Xeneize siempre fue fiel a sus orígenes, que lo convirtieron en el equipo más popular de la Argentina, el conjunto Millonario recién empezó a construir su identidad cuando se mudó al elitista barrio de Núñez (geográficamente pertenece al barrio de Belgrano) para décadas más tarde calzarse las plumas.

En 107 años de historia -River fue fundado en 1901, Boca en 1905- existen casi un centenar de jugadores que vistieron ambas camisetas. En los tiempos del fútbol romántico (el amateurismo) no estaba mal visto cambiarse de bando, pero a medida que se instaló el profesionalismo, quebrantar la fidelidad es motivo suficiente para condenar a un hombre al olvido.

No es casualidad, que del casi el centenar de jugadores que vistieron ambas camisetas, más de la mitad primero se probó la de River y después la de Boca, ya sea pasando de club a club o luego de un pase por otra institución. Desde Pedro Moltedo hasta Luciano Figueroa, De oro y cielo azul te cuenta las historias de aquellos que se sacaron las plumas y probar lo que se siente jugar con la azul y oro.

El pionero

Moltedo, un adelantado

Pedro Moltedo nació en Capital Federal el 1º de marzo de 1888. Estudiaba en el Colegio Nacional Central y con sólo 15 años, junto a los hermanos Vergara, Garibaldi, Orcero y Fuentes, fundó el equipo Independencia Sud. La base de este conjunto conformaría dos años más tarde el Club Atlético Boca Juniors. En la escuela secundaria, Moltedo conoció a Leopoldo Bard, Martínez y Flores quienes lo invitaron a formar parte del team de La Rosales, junto a su hermano Vicente. En mayo de 1904, se fusionaron los equipos barriales La Rosales y Santa Rosa, dando origen al Club Atlético River Plate.

El arquero del primer partido que jugó River Plate -el 29 de mayo de 1904- del que se tenga registros documentados fue Pedro Moltedo. El 3 de abril de 1905 se fundó Boca, y días mas tarde, el viernes 21, se jugó el primer partido en la historia del club. Fue un encuentro amistoso ante el equipo de Mariano Moreno donde Boca se impuso por 4 a 0. Moltedo fue capitán del equipo.

Abuelo famoso

Jorge Lanata, nieto de futbolista

Agustín Lanata podría haber sido uno más en la lista de no haber tenido como nieto al periodista Jorge Lanata, creador de Página 12 y Crítica. "Mi abuelo fue uno de los fundadores de River, jugó en 1914 y mi viejo lo hizo en el Porvenir. No me ligué al fútbol a pesar de venir de una familia futbolera". Lo cierto es que Agustín, pese a haber sido uno de los mentores de la fundación del conjunto Millonario, optó por cambiarse de vereda. Fueron siete partidos en Boca, pero suficientes para quedar en la historia. "El sistema del negocio del fútbol es perverso. Consiste en que hay 22 millonarios corriendo atrás de una pelota, y alrededor de 50 mil que pierden durante toda la semana. Pero hay algo en este sistema que les hace creer que son ellos también los que están ganando y no los 22 millonarios. Se están aprovechando de los que no saben", disparó Jorge, dejando en claro su crítica visión del fútbol.

Traidores de profesión

Ya en el profesionalismo, en el campeonato de 1934 llegaron Camilo Bonelli y Ricardo Zatelli, ambos provenientes de River. El primero debutó en la 9ª fecha ante Platense y marcó el gol del empate 1 a 1 ante el equipo calamar. En tanto que Zatelli hizo lo propio en la 27ª fecha ante Chacarita en una victoria por 3 a 1. Camilo Bonelli que jugó sólo tres partidos y Zatelli que se mantuvo dos años más en la institución, fueron los primeros que cambiaron de vereda en la era rentada.

El Charro, bostero desde la cuna


José Manuel Moreno, crack Xeneize

Nació cerca de la Bombonera y se hizo hincha de Boca, pero lo bocharon en la prueba que hizo en inferiores y se fue a probar suerte en River. Formó parte de la recordada delantera apodada "La Máquina", junto con Muñoz, Labruna, Pedernera y Loustau. El "Charro" José Manuel Moreno, fue una de las máximas figuras del fútbol argentino y jugó 13 temporadas en River. Luego de estar ligado por 10 años al club de Núñez, tuvo un breve paso por el fútbol mexicano y volvió a River por tres temporadas más, pero su corazón seguía ligado a los colores azul y oro. Así fue que en 1950, a los 34 años, se dio el gusto de jugar en Boca, el club de sus amores. "El mejor fue José Manuel Moreno. De mis tiempos. También está Maradona pero Moreno también era muy bueno. No se cuidaba, era atorrante", asegura el goleador Xeneize Francisco Varallo a sus 97 años.

Se cruzó de vereda en la mitad

Un caso curioso se dio en 1939, cuando el delantero Ricardo Stagi comenzó jugando el campeonato de ese año en el equipo millonario. En la segunda ronda se arrepintió y fichó para Boca donde jugó apenas tres partidos en fechas consecutivas y marcó un gol. Luego continuó su carrera en Platense.

El Beto se dio vuelta a tiempo

El Beto Menéndez, con sangre azul y oro

Norberto Menéndez tiene un record casi imposible de superar. Jugó en River entre 1955 y 1960 y logró tres títulos, el último en 1957. Luego el conjunto Millonario se mantendría 18 años sin conquistas y el Beto, presintiendo esa racha negativa, pasó un año en Huracán y en 1962 enfiló para la Ribera. En Boca se consagró campeón en 1962, 1964 y 1965. Jugó nueve Superclásicos con la azul y oro y le metió dos goles a River. "Al Beto le tirabas un adoquín y te devolvía una pelota", contó Rattín sobre el talento de Menéndez. En el enfrentamiento a fines de 1962 -aquel del recordado penal atajado de Roma a Delem-, sus ex compañeros Vladislao Cap y José Varacka lo cargaron cuando el árbitro Carlos Nai Foino cobró la pena máxima. El Beto se desquitó, encajándole un escupitajo en la cara de Varacka. En 1965, a pocas fechas del final, Menéndez marcó el gol de la victoria por 2 a 1 en el Superclásico a tres minutos del final que lo dejó a Boca a un paso del campeonato. Camino a los vestuarios, se trenzó a golpes de puño con Amadeo Carrizo.

El Loco, un Mercedez-Benz


El Loco Gatti, símbolo del arco Xeneize

En un Superclásico, jugando para la contra, se ganó el amor de todos los hinchas de Boca. A Hugo Gatti la hinchada Xeneize le tiró con una escoba y el Loco hizo de las suyas: "Se me ocurrió en ese momento. Tiraron una escoba a la cancha y barrí un ratito el césped, más que nada para cargar a la hinchada". Luego, en su paso por Gimnasia y Esgrima La Plata, atajó con la azul y oro abajo del buzo. "Yo avisé que lo iba a hacer, y tenía todo bastante preparado. Además a mí, en Gimnasia, todos me amaban", aseguró Gatti. En River jugó entre 1964 y 1968 y claro está, no ganó nada. Luego pasó por el Lobo platense, por Unión de Santa Fe, hasta que el Toto Lorenzo lo trajo a Boca en 1976. Ganó el Metro y el Nacional de ese año, atajó un penal decisivo ante Cruzeiro para lograr la primera Copa Libertadores, repitió al año siguiente, logró la Intercontinental y compartió el equipo con Diego en el '81. Se retiró en 1988, a los 44 años con el record de partidos jugados (765) en Primera y de penales atajados (26) junto a Fillol. Cuando estuvo en River, fue suplente de Amadeo Carrizo y cuando le robó el puesto la hinchada le cantaba: "Gatti es un caquero, queremos a Amadeo". El Loco recordó que eso lo ponía bien. "Ya ahí me trataban de caquero, entre otras cosas. Y bueno, por algo lo querrían a Amadeo. El para mí fue un grande, pero no toleró que el alumno haya superado al maestro. Siempre le decía que era el mejor. Y después le agregaba: Amadeo, vos sos un coche viejo y yo soy un Mercedes-Benz".

Jota Jota, decime que se siente

Jota Jota y Merlo se probaron la de Boca, jugando para River

Juan José López formó un recordado mediocampo con Reinaldo Merlo y Norberto Alonso en el equipo que cortó la sequía de 18 años sin títulos en 1975. Su padre era admirador del Charro Moreno (claro está, hincha de Boca), y a partir de los 12 años hizo toda su carrera en Núñez. Le marcó seis goles a Boca y ganó siete títulos con la Banda. El sitio riverplate.com afirma: "Juan José López, fue un jugador que se lo recuerda por sus emotivas 8 razones de ser un hombre de La Banda Roja: su técnica, su gran estrategia, buen manejo de balón, futbolista de toda la cancha, sus pases deliciosos de larga distancia, la cábala con su muñequera, sus goles de tiros libres, y por el gol de mitad de cancha a Gatti frente a Boca". Cuando terminó el Nacional '81 le dieron el pase libre y se fue a Talleres de Córdoba con el DT Angel Labruna. En 1983 le surgió la chance de ir a Boca y los hinchas no se lo perdonaron jamás. Enfrentó a River dos veces y ganó ambos partidos, en el primero, por el Metro '83 jugado en el Monumental, mandó el centro para Roberto Passucci que convirtió el primer gol de cabeza en la victoria por 2 a 1.

Loco de atar

El "Loco" Carlos Salinas jugó 12 partidos en el Millonario entre 1974 y 1975 donde consiguió el Metro del '75. Fue un jugador temperamental, demasiado para el paladar negro de River. Cuando jugaba para Chacarita, tuvo un encontronazo con Abel Alves y en la semana Suñé lo fue a buscar para agarrarse a goles de puño, ambos terminaron en la comisaría. Guapos eran los de antes. Era fana del equipo Xeneize, y tras ganar un Superclásico jugando para River en el '74, fue a cobrar el premio con la camiseta de Boca puesta... Meses después lo echaron. En Boca jugó entre 1978 y 1980 y logró dos títulos:
la Copa Intercontinental '77 (jugada al año siguiente) y la Copa Libertadores '78. Le marcó el tercer gol al Borussia Möngengladbach (3 a 0) y el cuarto al Deportivo Cali (4 a 0) en los partidos de vuelta de las finales. En 1981 pasó a Argentinos Juniors como parte de pago del pase de Diego Maradona junto a Héctor Santos, Carlos Randazzo, Mario Zanabria y Miguel Bordón, estos dos últimos en calidad de préstamo.

Ponelo a Enzo

El Tolo se probó un ratito la de Boca en 1981

No existía el Phostoshop en esa época, y las pruebas están a la vista. Américo Gallego estuvo a un paso de firmar para el equipo Xeneize, se probó la camiseta pero al final se decidió por River. Boca se consagró campeón del Metropolitano con un equipo inolvidable. De haber fichado para el conjunto de la Ribera, este rústico mediocampista central y que arañaba a sus rivales, el equipo integrado por Trobbiani, Brindisi y Maradona entre otros, no hubiera entrado en la historia.

En la previa de la revancha por la Copa Libertadores 2000, Martín Palermo volvía tras 6 meses de inactividad después de una rotura de ligamentos cruzados. Carlos Bianchi, DT de Boca, anticipó que pondría a Palermo en el banco de suplentes. Gallego, DT de River, bromeó con la idea de la inclusion del Titán: "Si ponen a Palermo, yo pongo al Enzo". El Virrey mandó a Palermo a la cancha faltando menos de cinco minutos para finalizar el partido, con el marcador parcial de 2 a 0. El Loco marcó el tercero y eliminó a River de la Copa.

–¿No te arrepentís de haber dicho previo al 0-3 con Boca por la Libertadores: “Si Bianchi pone a Palermo, yo pongo a Francescoli”?
–No, fue una humorada, una broma como la hace cualquiera. Lo que pasa es que el otro justo hizo el gol faltando tres minutos, ¿qué querés que haga?
–Cuando en los festejos por la obtención de la primera Libertadores los jugadores de Boca cantaban “ponelo a Enzo la puta que te parió”, ¿no te querías cortar las venas?
–Como todo. Me reía cuando lo escuchaba, qué voy a hacer.

Un trueque entre rivales

A fines de 1984 y comienzos de 1985 hubo una huelga de futbolistas en apoyo de dos futbolistas de Boca, que pretendían quedar en libertad de acción tras jugar dos años por el 20%. Los dos jóvenes, surgidos de la cantera del club eran Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca. Cuando se llegó a un acuerdo tras 20 días de negociaciones, ambos emigraron a River. En el primer Superclásico que enfrentaron a Boca, Roberto Passucci, un zaguero temperamental lo fue a buscar al Cabezón y le dio una patada tan criminal como la de Krupoviesa a Montenegro. "En principio no quería hacerle daño. El se había ido y para mí era historia terminada. Pero se ve que no. Porque le quito una pelota a Gallego en la mitad de cancha, se me va un poco larga y el que la viene a recepcionar es Ruggeri. Y lo fui a quebrar. Era una patada para que no se levante más. El se dio cuenta e inteligentemente se corrió. Si le doy de lleno lo mato. Pero fue de costado y por suerte no le rompí ningún hueso, porque no me lo hubiese perdonado jamás", aseguró el carnicero Passucci.

Como compensación, River les dio a Boca a Carlos Tapia y Julio Olarticoechea. El Chino tuvo cuatro pasos por el club y pese a ser resistido en un principio, se ganó a la hinchada de Boca. Fue clave en la obtención del torneo Apertura '92 en el mediocampo junto a Giunta, Villarreal y el Beto Márcico. En tanto que el Vasco Olarticoechea recordó que "la gente me sorprendió cuando llegué al club, era increíble lo que sentía cuando salía a la cancha. Después de cada partido la gente te besaba, te abrazaba, era impresionante. River es más frío, sólo acompaña si el equipo va bien. Los hinchas de Boca son mucho más seguidores".

Y el Bocha también

Bo-Bo-chini y una locura que no fue posible

Tampoco existía el Photoshop allá por la década del '80, pero Ricardo Bochini quiso sentir por un rato lo que es vestir la azul y oro. Así quedó retratado en una tapa de El Gráfico de enero de 1988 luego de un partido de verano. Hincha de San Lorenzo de chiquito, jugó en Independiente durante 19 años y sembró de fútbol las canchas argentinas. Tiene el record de partidos jugados en el mismo club (638) y le convirtió varias veces al equipo Xeneize. Pero una imagen vale más que mil palabras.

El Batigol

Latorre y Batistuta conformaron una delantera inolvidable

Gabriel Batistuta surgió de la cantera de Newell's donde debutó en 1988 y jugó apenas una temporada para recalar en River. Allí se encontró con Daniel Passarella, que con su soberbia a cuestas, borró al Checho Batista y a Bati. El delantero había tenido una gran actuación en la Liguilla Pre Libertadores donde marcó el gol de la victoria de la final ante San Lorenzo que le dio la clasificación. “Cuando encuentre un equipo que juegue para él, va a ser mortal. Hoy River no puede hacerlo”, confesó a la revista El Gráfico el segundo Gran capitán, después de Diego, claro.

El Bati cruzó de vereda y se incorporó a Boca en 1990, donde al principio no se sintió muy cómodo al jugar por los costados. Cuando llegó el Maestro Tabárez en 1991 lo ubicó en el área y explotó: en el torneo de verano empezó a vengarse de Passarella al marcar los dos tantos de la victoria del Superclásico. Días más tarde le metió otros dos en la victoria en el Monumental por la Libertadores. Realizó una gran actuación ate Racing en un partido matutino que Boca ganó 6 a 1 marcándole tres goles a la Academia cuyo arquero era Sergio Goycoechea. La rompió en la Copa llegando hasta la semifinal y se consagró campeón en el Clausura '91 donde Boca terminó invicto y él fue el máximo goleador del certamen. La convocatoria de Basile para integrar la Selección de la Copa América en Chile lo privó de jugar las finales ante Newell's junto con Latorre. De ahí en más fue todo muy vertiginoso, el pase a la Fiorentina, la explosión en la Selección y todos los records que lo convirtieron en uno de los máximos artilleros del fútbol mundial.

Máximo goleador en las Copas América '91 y '95, goleador de la liga italiana en el '95, máximo goleador de la Selección argentina con 56 tantos, máximo goleador argentino en Copas del Mundo con 10 anotaciones, máximo goleador de la Fiorentina con 207 goles (entre Serie A y B) y el cuarto máximo goleador extranjero en la historia del Calcio con 184 gritos. En su carrera redondeó la friolera de 352 goles en 623 partidos con un promedio de 0,57. Passarella, todo un visionario...

Pájaro que goleó, voló

Caniggia y Maradona celebran la goleada a River en 1996

El pájaro surgió del semillero de River, destacándose por su gambeta y velocidad. Ganó con el Millonario el campeonato de la temporada 1985/86 donde era dirigido por el Bambino Veira. Luego emprendió un periplo por Europa que incluyó Verona, Atalanta, Roma y Benfica. En 1995 y con el regreso de Maradona, Claudio Caniggia se dio el gusto de jugar en el equipo que es hincha desde chico. Debutó en el ciclo de Silvio Marzolini como DT, pero recién explotó en el Clausura '96 donde fue dirigido por Carlos Bilardo. Ese año el Millonario venía de consagrarse campeón de América (suena raro, ¿no?) y Boca lo recibió en la Bombonera con Diego y Cani. El equipo Xeneize vapuleó a River por 4 a 1 con tres goles del Pájaro en una actuación inolvidable.

Huevo, huevo, huevo

Toresani se desquitó con un gol a River en el Apertura 1997

Un jugador apodado "Huevo" difícilmente pueda llegar a estar emparentado con el paladar negro riverplatense. Julio César Toresani llegó a River en 1991 procedente de Unión y ganó tres títulos de cabotaje: el Apertura '91, '93 y '94. En el segundo campeonato marcó el gol de la consagración en empate 1 a 1 de la última fecha ante Argentinos Juniors (vaya coincidencia del destino). Luego pasó por Colón donde en 1995 se topó con Maradona en el partido que marcó el regreso de Diego al fútbol argentino después de 14 años. El Huevo fue expulsado y soltó su bronca: "
Me echó Maradona, querría tenerlo de frente. Dijo que después del partido me iba a agarrar, lo iría a buscar a la casa". Diego respondió "a Toresani: Segurola y La Habana 43.., séptimo piso. A ver si me dura 30 segundos". En 1997, en el último partido de Maradona por el Apertura '97, Toresani marcó el gol del empate ante River en el Monumental. Luego Palermo se encargaría de dar vuelta la historia.

Con el termo bajo el brazo

El uruguayo Cedrés desembarcó silenciosamente en el fútbol argentino para incorporarse a Argentinos Juniors. Luego pasó a River donde ganó el Apertura '94 con el Tolo Gallego y la Libertadores '96 con Ramón Díaz en el banco. Este mediocampista ofensivo y temperamental, tuvo un cruce (como la mayoría) con el riojano y decidió cambiar de club. Lo inédito es que una mañana entrenó con el equipo de Núñez y esa misma tarde lo hizo en Boca, como flamante incorporación. "Por fin me saqué las plumas de encima", dijo ni bien pisó territorio bostero. En el primer Superclásico por el Apertura '96 (el del nucazo de Guerra) marcó el segundo gol de penal. Pidió la pelota, le pegó fuerte al medio en el arco defendido por Burgos y fue corriendo hasta el banco de suplentes de River para gritárselo en la cara a Ramón Díaz. Así se ganó la hinchada que deliraba al unísono con el "u-ru-guayo, u-ru-guayo...". En esa misma temporada, por el Clausura '97 le marcó otro gol en el Monumental en el recordado 3 a 3 y lo festejó frente a la popular local con bailecito incluido.

El Emperador paraguayo

Cuando estabas en River, ¿cómo veías a Boca desde afuera? -Tengo que admirar a equipos que ganan títulos, estaba en River e infelizmente no puede ni tuve esa fortuna, hubo muchos lesionados, el plantel se iba reduciendo, se lesionaban jugadores…

A principios de año arribó a Boca un viejo conocido que ya le había dado una gran alegría al club de la Ribera. Fue el mismo que le cometió penal a Guillermo Barros Schelotto en el Clausura 2006 para que Palermo empatase el partido en el minuto 45 del segundo tiempo en la Bombonera. Julio César Cáceres jugó apenas un semestre con la Banda Roja y dos años más tarde retornó al fútbol argentino para reforzar la zaga boquense. En menos de un año se consagró campeón de la Recopa. "Me debía un título... Porque en mi paso anterior por el fútbol argentino no había ganado nada en el otro club. Ahora sí puedo decir que soy campeón, que ya tengo un título y di la vuelta olímpica en este país. Y es increíble", remató el paraguayo.

"Ojalá pueda hacerle un gol a River"

Lucho llegó y enseguida posó con los colores azul y oro

"Voy a dejar la vida por esta camiseta y ojalá pueda hacerle un gol a River", comentó. Y aunque recalcó que "uno es profesional y la camiseta que uno defiende tiene que hacerlo a muerte, contra Central no lo gritaré, porque es mi segunda casa".

Luciano Figueroa surgió de Rosario Central en 2001 donde se destacó por su oportunismo y capacidad goleadora. Uno de esos goleadores no muy técnicos pero en el lugar justo y preciso para mandar la pelota al fondo de la red. Formó una gran sociedad en Central con el "Chelito" César Delgado y se consagró goleador del Clausura 2003 con 17 tantos. En la última fecha, el Canalla recibió a Boca en Arroyito, que por decisión de Macri, mando un equipo juvenil a comerse una goleada. Mientras, en la Bombonera, el presidente celebraba la obtención de la Copa Libertadores, más como acto de lanzamiento político que celebración de conquista deportiva. Esa tarde, Figueroa se aprovechó de la juventud de aquel equipo y marcó cinco tantos en la goleada por 7 a 2. Luego siguió su carrera en Birmingham, Cruz Azul, Villarreal, River y Genoa. Llegó en 2006 al equipo de Núñez donde jugó apenas 5 partidos y metió 3 goles antes de sufrir una lesión de ligamentos cruzados. La historia en Boca recién comienza a escribirse.


La lista completa

1) Pedro Moltedo
River 1904-06
Boca 1905-06 y 1908-09

2) Ramón Ferreiro
River 1907
Boca 1910

3) Vicente Oñate
River 1907
Boca 1910

4) Anempodisto García
River 1907
Boca 1911

5) Agustín Angotti
River 1910
Boca 1911

6) Ramón Lamique
River 1910
Boca 1911

7) Alfredo Elli
River 1915
Boca 1916-29

8) Alfredo Martín
River 1914
Boca 1917-21 y 1923

9) Agustín Lanata
River 1910
Boca 1918

10) Zoilo Canaveri
River 1913
Boca 1919

11) Antonio Ameal Pereyra
River 1909-10
Boca 1922

12) Luis Solans
River 1909-10
Boca 1916

13) Camilo Bonelli
River 1931-32
Boca 1934

14) Ricardo Zatelli
River 1931-33
Boca 1934-36

15) Ricardo Stagi
River 1939
Boca 1939

16) Joaquín Martínez
River 1943-47
Boca 1949-50

17) José Manuel Moreno
River 1935-48
Boca 1950

18) Juan José Pizzuti
River 1951
Boca 1955 y 1962-63

19) Miguel Angel Rodríguez
River 1957-58
Boca 1960

20) Norberto Menéndez
River 1954-60
Boca 1962-67

21) Roque Ditro
River 1962-64
Boca 1965-66

22) Alfredo Rojas
River 1961
Boca 1965-68

23) Marcos Zarich
River 1958
Boca 1966-67

24) José Luis Luna
River 1961
Boca 1966-67

25) Jorge Fernández
River 1961
Boca 1968-69

26) Hugo Gatti
River 1964-68
Boca 1976-88

27) Francisco Sá
River 1970
Boca 1976-81

28) Ernesto Mastrángelo
River 1972-74
Boca 1976-81

29) Daniel Silguero
River 1970
Boca 1977

30) Aníbal Cibeyra
River 1972
Boca 1977

31) Victorio Cocco
River 1976
Boca 1978

32) Carlos Salinas
River 1974-75
Boca 1978-80

33) Hugo Coscia
River 1977
Boca 1980

34) Carlos Morete
River 1970-75
Boca 1981

35) Eduardo Bargas
River 1975
Boca 1982

36) Carlos Barisio
River 1971-74
Boca 1983

37) Pablo Comelles
River 1975-80
Boca 1983

38) Osvaldo Pérez
River 1970-75
Boca 1983

39) Juan José López
River 1970-82
Boca 1983

40) Carlos López
River 1972-73
Boca 1984

41) Carlos Tapia
River 1980-84
Boca 1985-87, 1988-89, 1990-91 y 1992-94

42) Julio Olarticoechea
River 1981-84
Boca 1985-86

43) Pablo Erbín
River 1987-88
Boca 1988-89

44) Gerardo Reinoso
River 1988-89
Boca 1991

45) Claudio Cabrera
River 1982-83
Boca 1991

46) Fabio Talarico
River 1988-90
Boca 1993

47) Rubén Da Silva
River 1989-93
Boca 1993-95

48) Fernando Gamboa
River 1993-94
Boca 1994-96

49) Claudio Caniggia
River 1986-88
Boca 1995-96 y 1997-98

50) Fernando Cáceres
River 1992-93
Boca 1996

51) Julio Toresani
River 1991-95
Boca 1996-97

52) Gabriel Cedrés
River 1994-96
Boca 1996-97

53) Jorge Martínez
River 1998-99
Boca 2001

54) Abel Balbo
River 1988-89
Boca 2002

55) Julio César Cáceres
River 2006
Boca 2008

56) Luciano Figueroa
River 2004
Boca 2008


Un banco quebrado

No sólo hubo futbolistas de River que quisieron darse el gusto de pasar por Boca como jugador, sino también como director técnico. Una tendencia histórica que carece de fundamentación. Emblemas de la insitución Millonaria como Cesarini, Moreno, Pedernera, Di Stéfano, Pipo Rossi se sentaron en el banco de suplentes Xeneize. ¿Lo tenían a Lorenzo? El Toto estuvo en River en 1967, luego de dejar la Selección tras el Mundial de Inglaterra del año anterior. Juan Carlos Lorenzo dirigió 26 partidos y renunció tras siete partidos sin ganar en el Metropolitano '67. Recién en 1976 llegó a Boca y se inició una época dorada que incluyó la obtención del Metro y Nacional de ese año, las Copas Libertadores 1977 y 1978 y la Intercontinental 1977. Es el segundo entrenador más ganador en la historia de Boca después de Carlos Bianchi, otro hincha de River que se hizo bostero. Pero esa es otra historia.

1) Renato Cesarini
River 1939-44 y 1965-66 (DT)
Boca 1949 (DT)

2) José Manuel Moreno
River 1935-44 y 1948-45 (jugador)
Boca 1958-59 (DT)

3) Adolfo Pedernera
River 1935-46 (jugador)
Boca 1963 y 1966-67 (DT)

4) Aristóbulo Deambrosi
River 1935-46 (jugador)
Boca 1963-64 (DT)

5) Néstor Rossi
River 1945-49 y 1955-58 (jugador)
Boca 1965-66 (DT)

6) Alfredo Di Stéfano
River 1945 y 1947-49 (jugador), 1981/82 (DT)
Boca 1969 y 1985-86 (DT)

7) José Varacka
River 1960-65 (jugador)
Boca 1972 (DT)

8) Rogelio Domínguez
River 1962-63 (jugador)
Boca 1973-75 (DT)

9) Juan Carlos Lorenzo
River 1967 (DT)
Boca 1976-79 y 1987 (DT)

10) Vladislao Cap
River 1962-65 (jugador)
Boca 1982 (DT)

11) Miguel Angel López
River 1968-70 (jugador)
Boca 1983-84 (DT)

12) Roberto Saporiti
River 1976-87 (jugador)
Boca 1987 (DT)

13) Héctor Veira
River 1984-86 (DT)
Boca 1997-98 (DT)


Agradecimientos: Sergio Lodise y Guillermo Schoua

jueves, 12 de junio de 2008

Duda existencial




River y los vaivenes de su gente

Nota publicada en Clarín el lunes 12 de mayo

Está golpeado River. Anda groggy por el impacto que significó quedarse afuera de la Libertadores. Todavía no sabe dónde está parado. Y se nota. Lo hace notar su gente. Que se pelea entre sí. Que de a ratos insulta, pero de repente cambia y festeja. Que pide poner huevos, pero enseguida intenta aclarar todo con un "Soy de River". Que grita oles. Que silba a sus jugadores. Que insulta a los dirigentes. Que cuelga banderas de repudio, pero que son descolgadas por otros, ¿hinchas? que no quieren al Monumental como escenario de protestas. Algunos llevaron maíz, otros pañales...

Es pura confusión River. Lo fue ayer desde antes de empezar el partido, lo fue durante el juego, y lo siguió siendo después del mismo. Se prepararon los hinchas de River desde el jueves mismo después de la medianoche para dejar clara su postura. Su bronca. Y entonces sobraron banderas en contra del presidente José María Aguilar y los dirigentes, y contra los jugadores. Una resumió sensaciones: "Jugadores, ladrones de ilusiones". Esa estaba ahí, justo arriba de la entrada al vestuario desde el campo de juego. Era de esas caseras. Genuina. En un trapo viejo y sin grandes letras. De aerosol puro. Hecha a mano, con el corazón...

Pero el hincha se bambolea de acuerdo al resultado. Es veleta. Y entonces el 2 a 1 en contra hizo que todo el mundo fuera despedido entre silbidos y ese grito de guerra en el que el nombre del ídolo, Orteeega, se ha transformado hace rato, dominó la escena. Entró Ortega y la gente se ilusionó para el segundo tiempo. Pocos recordaron que el ídolo hizo poco y nada ante Boca justamente 7 días antes. Todos festejaron su presencia. Y entonces su ausencia ante San Lorenzo, entre semana, se hizo más insólita aún. Si estaba para jugar ayer todo el segundo tiempo, ¿no estaba al menos para un ratito el jueves?

Llegó el empate de Buonanotte y se animaron a más. Ortega metió un pase bárbaro y Abelairas marcó el 3 a 2. Y enseguida llegó el cuarto en los pies del jujeño. Tenían razón los hinchas, en eso al menos, había que ilusionarse con la entrada de Ortega... Pero está confundido River. Y entonces desde una parte del estadio, la platea San Martín, la gente empezó con los oles ante el toqueteo inteligente de River. Y enseguida, desde la plateas bajas de la Enrique Omar Sívori, empezaron las recriminaciones: "A San Lorenzo le tenían que ganar, a San Lorenzo le tenían que ganar", gritaron. Desde la San Martín silbaron el cantito. Y desde la Sívori insultaron a la platea.

Pero de repente alguien se iluminó y entendió como unir a las masas: y empezó a insultar a la dirigencia. Y así los jugadores, esos que tenían dos hombres más y ganaban por dos goles pero terminaron empatando y quedándose afuera de la Copa Libertadores, dejaron de recibir insultos... El partido terminó. Y ya pasadas las 19.40 los futbolistas de River dejaron el estadio y fueron hacia el estacionamiento debajo de la platea Belgrano. Una bandera, otra que resumía sensaciones, rezaba: "Yo vengo por la camiceta (sic), la que ustedes no defendieron ni en la Boca ni en la Copa". También estaba escrita a mano y en un trapo viejo. También era una de esas que salen desde el corazón. Se notaba.

sábado, 24 de mayo de 2008

Un día perfecto


Martín Palermo dejó las muletas en el banco y metió el tercero

Miércoles 24 de mayo de 2000, hace ocho años. El caño de Román a Yepes, delicioso, de fábula. Palermo, sin muletas, está en la cancha, derecho, aceitado. Es Palermo, el gladiador, el goleador, que ya se recuperó de la rotura de ligamentos cruzados. Pum, adentro, tricota, chau, afuera de la Libertadores. Eso se festeja acá, en la previa de un día patrio, exclusivo de este pueblo loco. El día, cuentan, aseguran, de la paternidad bostera.

Hay un actor intelectual, como todo. Se llama Gustavo Mañay, de 44 años, contador; él tiró la idea y se la contó a los chicos de la página de Internet hijosnuestros.com. De ahí la convocatoria. "Desde ese día no pudieron hablar más. Se acabó el campeón del siglo. Ese partido fue soñado, la cumbre de la supremacía. Además, nadie esperaba lo de Palermo. Y en la semana el Tolo había dicho que si Bianchi lo ponía a Palermo él llamaba al Enzo... No sé cómo se me ocurrió, será porque vivo pensando en Boca" explica Gustavo, ensimismado.

Boca apabulla, Boca manda, impone respeto, grandeza. Como aquel 24 de mayo, ocho años atrás. Palermo, sin muletas, furioso, rabioso, toca suave. Pum, adentro. Pum, River afuera, chau. Y el festejo se repite en distintas partes del mundo. Es el día de la paternidad bostera, exclusivo de este pueblo fiestero. Pasión entendible, inexplicable.

Un caño y la vuelta de Martín

Por José Basualdo

Todos los clásicos son importantes, pero el 3-0 en la Copa fue muy especial. Veníamos de empatar el superclásico por el torneo y de perder en el partido de ida, y con el empate en la Bombonera estaba pasando River. Pero hizo el gol el Chelo en el segundo tiempo y después no nos pudieron parar, ya estábamos agrandados. Recuerdo que Gallego intentaba con sus gritos que River reaccionara, pero no lo dejamos. Disfrutamos con pequeños detalles, como el caño de Román a Yepes, o la aparición de Martín en el final. Desde adentro, es muy lindo cuando un compañero que no juega hace mucho está haciendo la entrada en calor; más teniendo en cuenta que cuando Bianchi dijo que Palermo iba a estar en el banco, Gallego cargó diciendo que entonces él iba a poner a Francescoli. Ese gol de Martín en su vuelta fue el broche de oro de la noche. Veníamos de atrás, ganamos 3-0, los dejamos afuera de la Copa y después terminamos siendo campeones. Ese partido nos dejó muy marcados a todos.

domingo, 4 de mayo de 2008

Seba Seba Seba...


Sebastián Battaglia grita con el alma el gol de la victoria

¡Huevo, huevo, huevo! Los clásicos hay que ganarlos, como las finales. Cuando los espacios no abundaban y la inspiración de los generadores de fútbol estaba apagada, bastó el coraje y el temperamento de Sebastián Battaglia, el abanderado de la garra xeneize. Boca ganó a lo Boca y River perdió a lo River, como dicta la historia.

La inteligencia táctica de Riquelme para leer el juego fue determinante para lograr la victoria. Sin estar en un nivel futbolístico ideal, no fue el conductor que se esperaba pero sí un DT dentro del campo de juego. En el tiro de esquina observó el área y llamó primero a Palacio y después a Dátolo para recibir el pase, trayendo cada uno a su marcador. Así, con el área simplificada, envió el centro que derivó en el cabezazo de Battaglia.

Un gol le alcanzó a Boca para manejar el ritmo partido frente a un equipo que quedó inmerso en la impotencia. Un planteo con mayoría de jugadores ofensivos no es garantía de contundencia si no existe equilibrio entre los dos principios del fútbol: defensa y ataque. Con la diferencia a su favor, se consolidó la última línea auriazul con el retorno de Morel Rodríguez como baluarte. Con ese respaldo se le simplificó la tarea de recuperación al mediocampo, en los pies de Sebastián Battaglia.

El mejor mediocampista central surgido de la cantera xeneize en los últimos 10 años, emocionó con su entrega, digno de la garra boquense que tuvo como estandartes a Blas Giunta y Chicho Serna al grito de ¡Huevo, huevo, huevo! Ni siquiera la tarjeta amarilla que recibió a los 26 minutos de la primera parte lo condicionó para desarrollar su juego.

Se lo merece Battaglia. La satisfacción de convertir el gol de la victoria en el Superclásico para un jugador nacido en el club, con el perfil bajo inculcado por Bianchi y con más títulos (14) que años jugados (8) en la Primera de Boca. Debutó durante el interinato de García Cambón ante Gimnasia y Tiro de Salta en mayo de 1998 en reemplazo de Diego Cagna, pero fue el Virrey quien le dio la confianza para asentarse como titular. Ante la ida de Cagna al Villarreal y la lesión de Serna en 2000, le llegó la oportunidad de sentirse dueño de la azul y oro. En el verano le marcó un gol a River en un equipo integrado por juveniles, que significó la renuncia de Ramón Díaz como DT millonario.

Logró su primer título ingresando en cuatro partidos en el Clausura 1999 y fue partícipe de la triple corona de 2000. En cuartos de final de la Libertadores ante River, le cometieron un penal que convirtió Riquelme para el 2 a 0 parcial, y minutos más tarde le dio el pase gol a Palermo para el 3 a 0 definitivo. En Japón, ingresó unos minutos ante el Real Madrid para lograr por primera vez la Copa Intercontinental. Tras el regreso, sufrió una rotura de ligamentos que lo mantuvo 6 meses fuera del campo de juego y las posteriores lesiones musculares le quitaron protagonismo en la Libertadores 2001.

Ya consolidado, en el segundo ciclo de Bianchi fue nuevamente campeón de América con una participación estelar que incluyó la doble pared con Carlos Tevez en el Morumbí para vencer al Santos. En el Apertura 2003 le marcó un gol a River en el Monumental y con el título en el bolsillo viajó a Japón para enfrentar a Milan. Aunque erró un remate en la definición por penales, se marchó con toda la gloria. Solicitado por el Villarreal español, fue llevado en andas en su despedida. Se lo merecía Battaglia.

Su paso por el fútbol europeo estuvo condicionado por la adaptación de su esposa e hija a la vida española, lo que motivó su regreso a Boca. El mediocampista aseguraba entonces que "la familia para mí es primordial. Y si la familia no está bien, uno tampoco". Además palpitaba su vuelta al club ya que "de volver a Argentina, sería a Boca. En España pude comprobar lo que todos dicen, que jugar en Boca es igual que hacerlo en cualquier equipo grande del mundo. Por la exigencia, por las obligaciones, porque siempre está luchando por cosas importantes y porque tiene una hinchada única".

Cuando regresó, tenía de competidor en el puesto a Fernando Gago. El DT Alfio Basile no sólo le dio la titularidad, sino que lo juntó con Gago y le dio la cinta de capitán. Se lo merecía Battaglia. Tras su buen nivel fue convocado a la Selección nacional por primera vez para disputar las Eliminatorias. Sin embargo, una lesión en su rodilla, lo marginó gran parte del Clausura 2006 en el que sólo disputó los tres últimos partidos y le quitó la posibilidad de ir al Mundial.

Lo único positivo de la lesión que lo marginó del segundo semestre de 2006 fue que evitó el desastroso ciclo de Ricardo La Volpe. En el 2007, con Miguel Russo en la dirección técnica, quedó relegado al banco de suplentes por Ever Banega. Jugó el último tramo del torneo local, le marcó un gol a Cúcuta en la semi de la Libertadores e ingresó en las dos finales ante Gremio.

Sebastián Battaglia versión 2008 es titular indiscutido, sin competidores a la vista y convertido en un verdadero caudillo boquense. El gol y la actuación frente River lo demuestra. Se lo merece Battaglia. Seba, Seba, Seba... ¡Huevo, huevo, huevo!

Síntesis de la 13ª fecha del torneo Clausura 2008

Boca (1): Mauricio Caranta; Jonatan Maidana, Julio César Cáceres, Claudio Morel Rodríguez, Fabián Monzón; Pablo Ledesma, Sebastián Battaglia, Jesús Dátolo; Juan Román Riquelme; Rodrigo Palacio y Martín Palermo. DT: Carlos Ischia.

River (0): Juan Pablo Carrizo; Danilo Gerlo, Nicolás Sánchez, Eduardo Tuzzio, Cristian Villagra; Leonardo Ponzio, Matías Abelairas; Ariel Ortega, Alexis Sánchez, Diego Buonanotte y Falcao García. DT: Diego Simeone.

Cambios: ST 10m Augusto Fernández por Nicolás Sánchez (R), 20m Sebastián Abreu por Buonanotte (R), 30m Mauro Rosales por Ortega (R) y Cristian Chávez por Riquelme (B), 35m Facundo Roncaglia por Morel Rodríguez (B), 36m Alvaro González por Dátolo (B).
Gol: PT 14m Battaglia (B).
Cancha: Boca
Arbitro: Gustavo Bassi
Jugado el 4 de mayo de 2008