sábado, 17 de noviembre de 2007

Las gallinas son así


Perfumo y Alonso en 1975, una postal de la época

El 20 de mayo de 1966 marcó un antes y un después en la historia. River jugó el partido desempate por la final de la Copa Libertadores frente a Peñarol de Montevideo en Santiago de Chile. Ganaba cómodo 2 a 0 en el primer tiempo y de esa manera se estaba consagrando campeón de América por primera vez en su historia y por primera vez para el fútbol argentino, pero...

El arquero Amadeo Carrizo, canchereó en un remate de Alberto Spencer desde fuera del área. Quiso parar la pelota con el pecho, pero se le escapó hacia su derecha y se metió dentro del arco. Minutos más tarde llegó el empate por parte de Julio César Abbadie, por lo que debía jugarse tiempo suplementario. El envión anímico jugó a favor de Peñarol que lo remató con dos goles más sellando el 4 a 2 definitivo y contundente. En el siguiente partido del campeonato de cabotaje, en cancha de Banfield, los hinchas locales arrojaron una gallina al campo de juego. Oscar Más ni bien la vio, se desentendió del partido y le encajó un zurdazo que la hizo volar a la platea. El origen del mote, fue una idea del presidente de Boca, Alberto J. Armando.

El fantasma de aquella final sigue presente en cada competición internacional que dispute River. Apenas ganó dos Copas Libertadores, ante el mismo rival (América de Cali), definiendo en ambos partidos como local, una copa Intercontinental ante el ignoto Steaua Bucarest de Rumania (equipo favorito del Conde Drácula), una Interamericana frente al poderoso Alajuelense de Costa Rica y una extinguida Supercopa.

Los fracasos son muchos, extensos, repetidos. Este año compartió el grupo de la Libertadores junto a Colo Colo, LDU de Quito y Caracas. El poderoso equipo venezolano consiguió el primer triunfo en Argentina para un representativo de ese país. Luego perdió de visitante y quedó último en el grupo. En esta Copa Truchamericana, pese a ser acomodado en la llave por la Conmebol y la televisión para definir siempre de local, quedó afuera por penales con Arsenal.

Para colmo, esta derrota marcó el final del segundo ciclo de Daniel Passarella, reconocido hincha de Boca. Suenan como sucesores Américo Gallego que todavía piensa en poner al Enzo, también Francescoli que hace diez años que viene dudando, Carlos Bianchi (hummm) y hasta ¡Orestes Katorosz! Un todoterreno: Playboy, jugador frustrado, productor, columnista, periodista, traductor, editor, redactor, escritor, modelo publicitario, bombero, jardinero, aprendiz de ironworker en cúspides de rascacielos, y finalmente DT. Se codeó con personalidades de todo el mundo como Albert Sabin, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Beatriz Guido, Norman Mailer, Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsin, Fernando De La Rúa, Carlos Menem, Frank Sinatra, Rod Stewart, Mick Jagger, Sting, Phill Collins, Elthon John, Plácido Domingo, Jimmy Carter, Ronald Reagan, Bill Clinton, Rudolph Giulani, Franz Beckenbauer, Diego Maradona, Pelé, Juan Manuel Fangio, Guillermo Vilas, René Favaloro, Astor Piazzola, Charly Garcia, Cindy Crawford, Claudia Schiffer, Robert De Niro, Ursula Andress, Liza Minelli, Sophia Loren, Leopoldo Torre Nilson, Martin Scorsese y Alan Parker.

Frustraciones internacionales:

1) Copa Libertadores 1998
2) Copa Mercosur 1998
3) Copa Libertadores 1999
4) Copa Mercosur 1999
5) Copa Libertadores 2000 (eliminado por Boca)
6) Copa Mercosur 2000
7) Copa Libertadores 2001
8) Copa Mercosur 2001
9) Copa Libertadores 2002
10) Copa Sudamericana 2002
11) Copa Libertadores 2003
12) Copa Sudamericana 2003
13) Copa Libertadores 2004 (eliminado por Boca)
14) Copa Sudamericana 2004
15) Copa Libertadores 2005
16) Copa Sudamericana 2005
17) Copa Libertadores 2006
18) Copa Sudamericana 2006
19) Copa Libertadores 2007 (eliminado por Caracas)
20) Copa Sudamericana 2007

lunes, 12 de noviembre de 2007

El enganche murió al amanecer


Centro de Ibarra (4), gol de Palermo (9)

El mediocampista ofensivo o más popularmente conocido como "enganche" está en vías de extinción debido a los DT depredadores, soberbios, con un apego excesivo a la táctica, mecanizando un juego natural donde los jugadores son tratados como robots. En el mediocre campeonato Apertura no abundan los enganches, y si los hay son meras figuras decorativas de un esquema que caracterizó al fútbol argentino. No se trata de implementar sistemas (4-4-2) ni de salir jugando por abajo (dos centros de Ibarra, dos goles de Palermo), sino de recordar que la escencia del fútbol mismo siguen siendo los jugadores. ¡Y me olvidaba de la pelota!

La pelota de cuero fue inventada por los chinos (que la ven cuadrada) en el Siglo IV antes de Cristo. La pelota usada en el fútbol, con la cantidad de costuras y superficies que posee, hacen del cuerpo una esfera casi perfecta. Constituye un balón conformado por pentágonos y hexágonos que se comportará aereodinámicamente de acuerdo a cómo se la trate. Los factores físicos influyen en su movimiento para obtener el desplazamiento. Entre éstos se encuentran, la forma, el aire, volumen, presión, temperatura, material y textura.

Dijo Carlos Bianchi en la editorial del libro "Carlos Bianchi, el último Virrey" de Miguel Angel Rubio: "Miren hasta donde llegué gracias a ese pequeño objeto de cuero, redondo, que pica para cualquier lado. ¡Cómo no le voy a estar agradecido! Por su parte Juan Román Riquelme no dijo nada, sólo se dedicó a jugar, llegó a Boca para jerarquizar la camiseta Nº 10 y dedicarle un festejo a lo Topo Giggio en la Copa Libertadores al detractor de los enganches. Román clavó en el ángulo un derechazo y llevó sus manos hacia la orejas. Su recorrido por detrás del arco terminó en los bancos, delante de La Volpe (tiene una oferta para dirigir Mariachis, Chapulines y Speedy González).

Es así Boca, resurge de las críticas, cuanto más le pegan, más juega. Retempla el alma y el espíritu y sale como un león herido a atacar. Para contestarle en la cancha a cierto sector del periodismo barato, a técnicos vendehumo y a resentidos de equipos de cabotaje. Con Vélez quedó reflejado el estilo sobrio de Migliore es más efectivo que las voladas fotogénicas de Caranta, el fútbol de Alvaro González (apoyado desde la primera hora por este blog) demostró su calidad, tomó confianza y quizás amenace en un futuro a pelearle el puesto a Ledesma, de características opuestas. También sumó Battaglia, patrón del mediocampo, titular indiscutido y Cardozo que de a poco está volviendo a ser el que fue, al igual que Palacio. Todos estos factores suman e ilusionan, dado que el nivel está en alza y repercute en la compenetración del equipo, disimulando errores y potenciando virtudes.

La ilusión del campeonato sigue latente, sobre todo porque se debe jugar con Lanús, el puntero, en un partido que representa 6 puntos. Aunque descontar 3 puntos de 9 en juego suene difícil, es aún posible. Un campeonato local suena insignificante a esta altura, pero daría confianza para afrontar el Mundial de Clubes, donde participa un equipo campeón de cada confederación y uno de ellos es de oro y cielo azul. El modesto Etoile du Sahel de Túnez se consagró campeón africano al derrotar al poderoso Al Ahly de Egipto, que acumulaba 16 títulos internacionales y amenazaba el reinado de Boca y Milan con 17 Copas. Independiente poseedor de 15 trofeos (muchos de ellos carcomidos por el óxido) está cuarto. El equipo tunecino jugará ante Pachuca por los cuartos de final, y el ganador será rival de Boca en semifinales. Sólo resta definir el campeón de Asia, entre Urawa Red Diamonds de Japón y Sepahan de Irán, el campeón esperará al ganador del repechaje entre Waitakere United de Nueva Zelanda y el campeón de Japón. Como seguramente será el Urawa (marcha primero a pocas fechas del final) y a la vez es finalista de la Liga de campeones de Asia, tanto el equipo nipón como el iraní ya son parte del torneo que nuclea a los equipos más poderosos del planeta Tierra. *Toriaezu hoka niwa nani mo arimasen, sayonara.

Síntesis de la 16ª fecha
Boca (4): Pablo Migliore; Hugo Ibarra, Jonatan Maidana, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Alvaro González, Sebastián Battaglia, Ever Banega, Neri Cardozo; Rodrigo Palacio y Martín Palermo. DT: Miguel Russo.
Vélez (0): Germán Montoya; Sergio Sena, Hernán Pellerano, Mariano Uglessich, Marcelo Bustamante; Leonel Ríos, Maximilano Bustos, Pablo Lima, Víctor Zapata; Damián Escudero; Santiago Silva. DT: Ricardo La Volpe.
Cambios: ST al inicio Alejandro Cabral por Bustamante (V), ST 8m Marcelo Méndez por Bustos (V), 32m Carlos Bueno por Palacio (B), 35m Jorge Núñez por Pellerano (V), 36m Fabián Vargas por Cardozo (B), 41m Pablo Ledesma por González (B).
Goles: PT 14m y 42m Palermo (B); ST 27m Palacio (B), 28m González (B).
Incidencia: ST 40m expulsado Sena (V) por codazo alevoso.
Cancha: Boca
Arbitro: Héctor Baldassi
Jugado el 11 de noviembre de 2007

*El que adivine el significado de la frase se gana automáticamente un viaje a Japón en una hora volando en cohete por la estratósfera.

martes, 6 de noviembre de 2007

La Volpe, compadre...


Ricardo La Volpe = fracaso

Porque fuiste un invento de Macri con Televisa.
Porque sos más mexicano que argentino.
Porque fuiste tercer arquero en un Mundial.
Por destruir un equipo después de un ciclo exitoso.
Por perder penosamente los últimos tres partidos.
Por quemar al pibe Cahais en la final.
Por transformar a un equipo campeón en uno sin alma.
Por defender con 5 jugadores en la Bombonera.
Porque tu equipo no jugó a nada.
Por protagonizar el rídiculo más grande en la historia de Boca.
Por perder vergonzozamente ante River.
Por tirarle la responsabilidad a pibes como Cahais, Franzoia y Boselli.
Por anteponer la táctica ante los jugadores.
Por no respetar a un ídolo como Guillermo Barros Schelotto.
Por dejarte armar el equipo por tus jugadores.
Porque tu soberbia es más grande que tu capacidad.
Porque te quedó grande el banco de Boca.

domingo, 4 de noviembre de 2007

¡Qué chico sos!


Cardozo celebra su gol junto a Battaglia, Ibarra y Banega

Boca conjugó momentos de buen fútbol en la primera parte con un marcado déficit en la definición. El resultado moral (como nos enseñó la Revista Sólo Fútbol) indicaba un gol por encima del contrario, pero Palacio en su mejor versión fue contenido efectivamente por la defensa rival. No pudo asociarse para lograr el desequilibrio por lo que el equipo utilizó el centro al área como recurso. "Sólo los necios no cambian", sostiene Bianchi en una de sus frases de cabecera. Las irregulares actuaciones de Gracián y su ausencia como conductor, obligaron a Russo (muy a su pesar) a retomar el 4-4-2 pre y post Riquelme. La experiencia de Battaglia y la habilidad de Banega, como doble 5 fue positiva, y sumaron cuando achicaron líneas con la delantera.

Ni bien comenzó el complemento, a los 25 segundos, y pese a que el saque pertenecía a Racing, el equipo Xeneize abrió el marcador con un remate a larga distancia de Neri Cardozo. Un tiro con la violencia y precisión justa, fuera de contexto para el arranque de la segunda etapa, pero justificada por el fútbol y la actitud de los primeros 45 minutos. Si alguien merecía un gol era precisamente Neri, de flojo desempeño en el primer semestre, falto de confianza y perdiendo la titularidad por deficiencias propias y no por méritos ajenos. Tras el gol, se asentó en el campo e integró el circuito de juego con notoria mejoría.

El equipo blanquiceleste inquietaba con algún desborde o centro desde las bandas, tan aislados como peligrosos, ya que de haber concretado el gol, se hubieran colgado del travesaño. Al fin y al cabo son recursos utilizados por equipos chicos que supieron ser grandes en otra época, como cuando la TV era en blanco y negro. En ese entonces los equipos se recitaban de memoria como el Racing de José (40 años es mucho, ya están todos viejos, pelados y panzones), mientras que hoy todo es efímero en la cultura del videoclip. Y más difícil de recordar son equipos donde juegan los apellidos más famosos de la guía telefónica: Sosa, Cáceres, García, López...

La dinámica del juego, el traslado del balón y el buen pie sumaron para reflejar un equipo repuesto de la apatía de los últimos partidos. El jugador más ofensivo, paradójicamente fue un defensor: el Negro Ibarra, el mejor 4 del fútbol argentino. Sumado a la técnica de Morel, Alvaro González y Banega, contribuyeron a recuperar la seguridad del conjunto, sumado al oficio y sacrificio de los referentes. La Joya Palacio realizó su mejor actuación del certamen, con altas dosis de desequilibrio y preocupación para el contrincante. Los verdaderos cracks (habilidosos pero no egoístas, ya que comprenden que esto es un deporte de conjunto) son aquellos que además de su habilidad innata, absorben la presión y se la llevan consigo, como auténticos líderes positivos (Riquelme). Este papel que cumplió Palacio contribuyó para que sus compañeros se soltaran y ganaran en confianza.

Satisface a los hinchas, no tanto a los dirigentes, el regreso de un valor como el colombiano Fabián Vargas. Traído por Bianchi en 2003 tras la Copa Libertadores junto a Perea y Pedro Iraley, se ganó su lugar, viajó a Japón por la Intercontinental (fue suplente), ganó Sudamericana, Recopa y se despidió con el bicampeonato 2005/06. Mal no le fue en el Inter de Porto Alegre: ganó una Copa Libertadores y el Mundial de Clubes al Barcelona del ególatra Messi y Ronaldinho. Ayer se ubicó por el sector izquierdo del mediocampo, mostró su buena técnica y precisamente a él le cometieron el penal en tiempo adicionado al reglamentario.

"Aplaudan / aplaudan / no dejen de aplaudir / los goles de Palermo que ya van a venir", fue el hit que no pasó de moda desde 1998, año consagratorio y punto de partida para el máximo goleador del fútbol argentino contemporáneo. Los aplausos con palmas arriba y a un ritmo sincronizado entre las bandejas media que dan a Casa Amarilla y al Riachuelo, acompañan el rito a los instantes previos a que ruede la pelota. Martín Palermo llegó a su gol Nº 176 en Primera División entre Estudiantes (LP) y Boca y se ubica 16º entre los máximos goleadores del profesionalismo. Con los 9 goles que lleva en este campeonato superó a Jaime Sarlanga (jugó en Tigre, Ferro, Boca y Gimnasia LP) con 171 y quedó a 4 de Francisco Varallo (Sólo jugó en Boca)con 180. Para encontrar a los últimos jugadores que se metieron en el top 20 hay que remontarse a Carlos Bianchi que actuó hasta 1984, Oscar Más hasta 1985 y Hugo Gottardi hasta 1988. Con esta lógica se puede afirmar con seguridad que es el mejor de los últimos 20 años. Y sin sumar sus 32 goles en copas internacionales. Para los necios de siempre, ánimo, todavía le faltan 117 goles para alcanzar a Arsenio Erico (Máximo goleador con 293).

Síntesis de la 15ª fecha
Racing (0): Hilario Navarro; Franco Sosa, Marcos Cáceres, Gustavo Cabral, Gonzalo García; Martín Romagnoli, Cristian Pellerano, Adrián Bastía, Sebastián Arrieta; Claudio López y Facundo Sava. DT: Gustavo Costas.
Boca (3): Mauricio Caranta; Hugo Ibarra, Jonatan Maidana, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Alvaro González, Sebastián Battaglia, Ever Banega, Neri Cardozo; Rodrigo Palacio y Martín Palermo. DT: Miguel Russo.
Goles: ST 25s Cardozo (B), 15m Palacio (B) y 45m Palermo (B).
Cambios: PT 12m Domingo Salcedo por Sava (R), ST 9m Reinaldo Navia por Pellerano (R), 23m Erwin Avalos por Salcedo (R), 33m Pablo Migliore por Caranta (B) y Fabián Vargas por Cardozo (B), 43m Carlos Bueno por Palacio (B).
Cancha: Racing
Arbitro: Sergio Pezzotta
Jugado el 3 de noviembre de 2007

miércoles, 31 de octubre de 2007

¿Quién es Carlos Bueno?


Muhammad Abdul Ahmed, una historia de vida

(Informe especial, Kabul) Charly Good no pasó desapercibido por su carácter combativo en su llegada a Boca. Muchos se preguntaron quién era este uruguayo que arribó en el Buquebús de la mano de Paco Casal, el empresario dueño del fútbol de la vecina orilla. En los primeros días el trato de sus compañeros fue distante y el técnico Miguel Russo atinó a expresarle solamente su idea futbolística y el lugar que iba a ocupar en el equipo. Quizás por respeto, nadie, ni la prensa sensacionalista se animó a indagar en los verdaderos orígenes de Carlos Eber Bueno Suárez.

Muhammad Abdul Ahmed nació en un campo de refugiados de Pakistán y allí aprendió de niño la lucha de guerrillas y se preparó para la toma de Kabul, la capital de Afganistán en una enérgica acción militar. Dueño de una fuerte personalidad, forjada en las calles de Islamabad, se rebeló de pequeño al líder Talibán, Mullah Dadullah. Oprimido por un destino de guerra y muerte, y bajo el régimen dictatorial de Pervez Musharraf, Muhammad (luego llamado Carlos Bueno) emigró al sur atravesando una zona desértica sobreviviendo a base de provisiones de tikka kebab (carne asada y adobada) e Iassi (bebida elaborada a base de yogur frío batido con agua).

El puerto de Karachi fue el punto de partida que cambió el destino de Muhammad. Decidido e emigrar a otro futuro mejor, se convirtió en polizón de barco pasando días sin agua y comida y luchando contra el embate de las olas y los tiburones, peligrosos predadores marinos. El Carcharodon carcharias o más familiarmente conocido Tiburón Blanco, puso en peligro su vida día y noche. En esos días de soledad y espera, cantaba el tema musical Dame la botella, de Matari: "dame, dame, dame, dame, dame, la botella / que bella es la vida con este sabor / sé que tú me tienes por un tipo corriente, valiente, reluciente / pero yo soy indecente navajero, barriovajero, pistolero e intruán / soy el polizón del barco sin rumbo ni capitán / soy un barquero malo que te llevará a mal puerto / yo soy ese pirata con los dos ojitos tuertos".

Casi sin fuerzas para luchar por su vida, una mañana Muhammad percibió el vuelo de palomas sobre su cabeza y divisó algo en el horizonte. "¡Monte vide eu!" (Yo he visto un monte) gritó, como lo hiciera hace siglos un marinero anónimo portugués perteneciente a la expedición de Fernando de Magallanes. Y estaba en lo cierto, había llegado a Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay. Eber Bueno, un ex puntero derecho del club Bella Vista, decidió adoptarlo e inculcarle la cultura charrúa, con termo abajo del brazo y mate en mano.

Así, rebautizado con el nombre de Carlos Eber Bueno Suárez, empezó a patear una pelota en el departamento de Artigas, al norte del territorio, sobre suelo de basalto, parte del manto volcánico que cubre 800.000 km² en la cuenca de los ríos Paraná y Uruguay. A medida que aprendió el idioma, su pasión por el fútbol fue creciendo y se fue a probar en Wanderers de Artigas. Poco tiempo después, volvió a Montevideo en 1997 para una prueba en Peñarol. Ahí comenzó su carrera vertiginosa en el Manya, donde debutó a menos de un mes de haber llegado, al año siguiente fue convocado por Víctor Púa a la Selección juvenil. Fue campeón uruguayo en 1999 y 2003 mientras que en 2004 fue goleador del campeonato uruguayo con 26 tantos sumando Apertura, Clausura, Repechaje, Clasificatorio y Reclasificatorio.

Charly Good vivió sus años más felices en Peñarol y a modo de homenaje lleva el escudo del Mirasol tatuado en el corazón. Pero las penurias vividas en Pakistán dotaron a Carlos Eber de una personalidad especial. Se asoció con Paco Casal, el representate uruguayo más famoso y dictador del fútbol uruguayo. Ya desde niño, Casal demostró su amor por los negocios: era uno de los alcanza pelotas en el estadio Centenario, cuando se jugaba un partido de Copa Libertadores. Antes que comience un juego, un dirigente reunió a todos los niños y les dijo que demoren en devolver la pelota, ya que en el encuentro de la ida habían ganado por 1 a 0. Paco le preguntó ¿Y nosotros que ganamos con eso? Luego de conversar un rato llegaron a un acuerdo: ellos tardarían a cambio de un reloj de la conocida marca suiza, Swiss Army.

Peñarol tenía en ese entonces tres jugadores muy buenos: Cristian "Cebolla" Rodríguez, Joe Bizera y Carlos Bueno, el valor de los tres rondaba los 9 millones de dólares y el club era dueño exclusivo de sus pases. El mafioso Casal se apoderó de ellos; vendió a Rodríguez y Bueno al PSG de Francia y Bizera al Cagliari de Italia. La justicia falló en contra de Peñarol que no cobró un peso por los derechos de formación, tuvo serios problemas económicos que lo dejaron al borde del descenso. Todos fueron declarados personas no gratas.

En Francia, Charly Good jugó apenas 12 partidos por lo que tuvo mucho tiempo libre para pensar. En su cabeza y en su corazón sintió la necesidad de reencontrarse con sus raíces y el niño Muhammad que llevaba dentro. Volvió a Pakistán, pero ya no era lo mismo, la guerra y la desolación eran parte del paisaje cotidiano. Se trasladó a Kabul, ciudad tomada por los Talibanes y se unió a sus filas. Junto a ellos conquistó la capital afgana implantando el régimen islámico y sorprendiendo al mundo con las voladuras de los budas gigantes de Bamiyán. "Lo que destruimos son sólo piedras", dijo Bueno.

De vuelta en Francia y sin chances de jugar, fue cedido a Sporting de Lisboa de Portugal. Jugó una quincena de partidos pero se lo recuerda por haber marcado 4 goles en 15 minutos al Nacional Madeira (eran de madera realmente), que en realidad fueron 3, porque el primero había sido en contra. Chapeó con un gol que hizo en Champions League contra el Dynamo Kiev de Ucrania, pero fue deportado por sus actitudes violentas y su carácter irascible.

Al al límite del cierre del libro de pases, Paco Casal convenció a Mauricio Macri de sus virtudes y lo ubicó en Boca. En el partido contra Gimnasia de Jujuy le aplicó un golpe de puño al arquero y otro a un defensor, pero zafó de la roja porque el árbitro no se percató. Apenas dio una asistencia de gol para Boselli, pero en la selección uruguaya la rompe, como lo demostró en el partido ante el poderoso Bolivia (5 a 0) por las Eliminatorias. "En ataque me muevo por todos lados, peleo todas las pelotas, no doy ninguna por perdida. Me gusta entregarme al máximo pero no soy ningún loco de la guerra". Sus compañeros todavía lo miran de reojo.