jueves, 30 de octubre de 2008

Los de abajo son gallinas...


Ultimos. Para que tengas, para que guardes, para que archives


Y para que se lo cuentes a tus nietos

River posó para la foto con más pibes que hinchas en la tribuna

Ultimo. Solito y solo. Así está River. Este River que anda perdido en la cancha. Sin alma. Sin reacción. Al que hasta le hacen un gol a lo guapo en el Monumental y no pasa nada. Que ayer igualó sus peores campañas históricas con 10 partidos seguidos sin ganar en el torneo local y le agregó el plus de estar por primera vez en la historia del profesionalismo en el fondo de la tabla y en la mayor soledad, porque ayer Rosario Central logró lo que River no puede desde la 2ª fecha: ganar. Este River que no muestra nada de nada, o apenas 30 minutos de algo de fútbol como ayer en el arranque del partido ante Newell's.

Los jugadores de River son los principales señalados por el momento. Los hinchas, quizás en un síntoma de madurez inédita, porque normalmente los entrenadores son los inmediatamente culpados, no señalan al Cholo sino todo lo contrario. Ayer, sin ir más lejos, cuando el entrenador salió antes que sus jugadores para el segundo tiempo, la platea San Martín lo recibió con aplausos y un grito de entre la multitud se escuchó clarito: "Cholo, pegales una buena paliza a ver si estos se despiertan...". Igual, que quede claro, Simeone no presta atención a ese detalle. Y se culpa. Y se reprime. No le encuentra la vuelta a unos jugadores que hacen casi todo lo contrario a lo que él les dice. Es más, cuentan desde las entrañas de River que en algún momento alguien bien cercano al técnico se preguntó si los jugadores le estaban haciendo la cama al DT. La respuesta fue negativa, pero a la vez llenó de impotencia a esa persona allegada al técnico, que entonces no entiende que es lo que pasa. El entrenador hasta se rompió la mano de bronca por la actuación de ayer (ver la mano y el alma rota).

Desde la intimidad del vestuario de los jugadores --ése que ayer no fue visitado por Simeone porque por el incidente de su mano se pasó el post-partido atendiéndose en el consultorio del médico Luis Seveso--, le comentaron a Clarín que la sensación de los futbolistas es de impotencia. Que ayer, y también en Jujuy y después de perder ante Chivas de Guadalajara, el miércoles pasado, hubo más de un par de jugadores que lloraron y no disimularon ese llanto.
Hoy, el plantel volverá a entrenarse en el predio de Ezeiza por la mañana y habrá contacto oficial con la prensa después de varios días de silencios y puertas cerradas. Ayer, Gustavo Cabral dijo que "de esto se sale solamente trabajando". Leonardo Ponzio agregó que "la gente no se merece esto y nosotros, tampoco". Y Cristian Villagra aseguró "no entender qué está pasando". Todos eligieron más o menos la misma explicación. Pero el hincha no comprende de ese tipo de cuestiones. Y ayer amenazó con que "si no ganan la Copa qué quilombo se va a armar". La Copa es la Sudamericana. Y la semana que viene, el jueves, empezará a definirse esa historia. La otra, la del Apertura, ya parece una sentencia. Porque ahí River está último por primera vez en su rica historia. Un despropósito.

Fuente: Diario Clarín (el padre inteligente del diario deportivo Olé)


Fotogalería

Esas tribunas están vacías

Falcao ganó una pelota aérea, las banderas fueron testigo


Se lo dedicamo' al cielo

Gustavo Bou no encontró hinchas para dedicarles el gol


Un brindis por su recuperación

En Mendoza. Ortega se rehabilita en la tierra del buen vino


Con la revista entre los dientes

¡Que Caras! ¿Se animará el Cholulo a salir en tapa de revista?


Esta hinchada no te deja de putear

Y River ponga huevo... ¡Ya les tiramos pañales y maíz!

miércoles, 29 de octubre de 2008

El heredero


Con la Nº 7. Mouche sacó el zurdazo que le dio los tres puntos a Boca

El Mellizo Guillermo Barros Schelotto fue uno de los hombres que más lo apoyó y Pablo Mouche le estará siempre agradecido: "Guille es un fenómeno, siempre me aconsejó. Cuando jugaba en Estudiantes de Caseros, siempre intentaba copiar sus movimientos y después haber compartido un plantel con él, fue increíble. Cuando se fue del club me autorizó a usar su número y para mí, es un orgullo".

Cuando se aproximaba el desenlace del partido y otro empate empezaba a circunscribir las chances de Boca en el campeonato, Mouche ingresó por Noir y tras dejar parado a Cristian Nasuti con un enganche, sacó un potente remate de zurda que venció la resistencia del arquero. El delantero se sacó la Nº 7 y la exhibió a modo de ofrenda frente a la hinchada Xeneize.

Hasta ahí la historia reciente de este pibe que se formó en Estudiantes de Buenos Aires, jugó en Primera B Metropolitana donde fue suplente de Ezequiel Lavezzi y en 2005 se se incorporó a Boca. En 2007 tuvo una destacada participación en el Sudamericano Sub 20 donde Argentina consiguió el pasaje al Mundial de Canadá y simultáneamente a los juegos Olímpicos de Pekín. En su vuelta al club, no tuvo lugar y los dirigentes lo cedieron a préstamo a Arsenal donde debutó en Primera, marcó un gol y al poco tiempo se rompió los ligamentos cruzados.

En su regreso, Pablo Mouche recibió ofertas de otros clubes pero se quedó a pelearla en Boca, se ganó un lugar y en la Copa Sudamericana ante la Liga de Quito convirtió su primer gol en el club, en la goleada del equipo integrado por juveniles por 4 a 0. "No es que me cuesta afirmarme, sino que arranqué con una lesión y me costó ponerme bien psicológicamente. Pero hice un click en la cabeza y me puse como meta aprovechar al máximo todas las oportunidades", manifestó Mouche.

El delantero, al que muchos conocían por ser el heredero de la 7 de Guillermo más que por sus aptitudes futbolísticas, se presentó en sociedad en el fútbol doméstico con un gol al estilo del Mellizo, para darle la victoria agónica a Boca frente a Banfield. Y como un símbolo de los obstáculos con que tropezó en el el camino, le ofrendó la Nº 7 a la parcialidad Xeneize como un trofeo, como un símbolo.

Síntesis de la 12ª fecha del torneo Apertura 2008

Banfield (0): Enrique Bologna; José Devaca, Cristian Nasuti, Víctor López, Marcelo Bustamante; Emanuel Pio, Maximiliano Bustos, Walter Erviti, Luciano Civelli; Cristian García y Jerónimo Barrales. DT: Jorge Burruchaga.

Boca (1): Javier García; Facundo Roncaglia, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Datolo; Juan Román Riquelme; Ricardo Noir y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Cambios: ST 27m Sebastián Fernández por García (Ba), 30m Pablo Mouche por Noir (Bo), 31m Nicolás Gaitán por Dátolo (Bo), 37m Gustavo Gómez por Pio (Ba), 39m Federico Nieto por Civelli (Ba).
Gol: ST 33m Mouche (Bo).
Amonestados: ST 16m Bustos (Ba), 19m Battaglia (Bo), 33m Mouche (Bo).
Cancha: Banfield
Arbitro: Gustavo Bassi
Jugado el 29 de octubre de 2008

domingo, 26 de octubre de 2008

Joven pies de tijera


Corten. Gaitán le dio el triunfo a Boca con una definición de tijera

Boca se debatía en la inercia y se encaminaba hacia una victoria casi burocrática, cuando el empate por intermedio de Zelaya amagó con derrumbar la ilusión del campeonato. Tuvo un arranque explosivo con la velocidad de Dátolo y Noir obligando a Rosario Central a replegarse y reduciéndolo a su mínima expresión. JR Riquelme reguló el esfuerzo y aportó dosis de talento, que con criterio de administración, puede contribuir en la cuota de desequilibrio.

Sólo bastaron ocho minutos para que se repitiera la escena del Superclásico, cuando Román lanzó un centro preciso para Viatri, que definió de cabeza abajo sobre el palo derecho del arquero, que permaneció estático. En el primer cuarto de hora le sobraron cualidades para asegurar la victoria con un marcador que le brindase tranquilidad. Sin embargo el trámite del encuentro cayó en la insignificancia, permitiéndole a Central elaborar ideas para sigilosamente acometer a su rival.

Un desacierto de Vargas para rechazar un balón modificó el desarrollo del partido. Sobre el cuarto de hora de la segunda parte, Danelón se llevó la pelota por el sector izquierdo y lanzó un centro rasante, que Zelaya conectó arrojándose al suelo para que la pelota se colase en el arco como pidiendo permiso. A partir de allí, Ischia apeló a los juveniles Mouche y Gaitán para romper la apatía e implementar un juego más incisivo.

Cuando restaban tres minutos para el cierre, llegó el desborde de Mouche por el sector derecho que Viatri bajó de cabeza y Gaitán conectó de tijera para cortar la angustia de los simpatizantes Xeneizes y provocar el desahogo. La victoria tomó mayor significación tras la derrota de San Lorenzo ante Racing, que acortó la brecha de distancia de ocho, a cinco puntos e hizo temblar la bolsa de Boedo.

Nico, de aparición estelar en los segundos tiempos, ya había sido fundamental para conseguir las victorias ante Huracán y Newell's. Los dirigentes rechazaron al inicio de temporada una oferta del fútbol español por el mediocampista quien prefirió continuar en Boca. “Quisiera quedarme toda la vida en este club, que para mí es el mejor del mundo. Me encantaría jugar al lado de Román", dijo el juvenil que cumplió su sueño y fue titular en el Superclásico jugando de enganche junto a Riquelme. Osvaldo Nicolás Fabián Gaitán, recordó que las victorias ante River eran habituales: “a Diego Buonanotte le ganaba siempre. Y por goleada. En Sexta y Quinta nos enfrentamos y le hicimos como siete goles. Uno fue 4-0, en Ezeiza, yo metí dos”.


Síntesis de la 11ª fecha del torneo Apertura 2008

Boca (2): Javier García; José María Calvo, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Datolo; Juan Román Riquelme; Ricardo Noir y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Rosario Central (1): Jorge Broun; Ignacio Boggino, Walter Ribonetto, Ignacio Ithurralde, Alexis Danelón; Omar Zarif, Leonardo Borzani, Jesús Méndez, Gervasio Núñez; Emilio Zelaya y José Vizcarra. DT: Gustavo Alfaro.

Cambios: ST 20m Martín García por Zarif (RC), 20m Jonatan Gómez por Zelaya (RC), 26m Mario Paglialunga por Boggino (RC), 26m Pablo Mouche por Noir (B), 27m Nicolás Gaitán por Dátolo (B), 35m Carlos Fondacaro por Morel Rodríguez (B).
Goles: PT 7m Viatri (B); ST 13m Zelaya (RC), 42m Gaitán (B).
Amonestados: PT 12m Ithurralde (RC), 33m Calvo (B), 40m Núñez (RC); ST 2m Méndez (RC), 15m Danelón (RC).
Arbitro: Gabriel Favale
Cancha: Boca
Jugado el 26 de octubre de 2008

miércoles, 22 de octubre de 2008

Porto Triste


De 10. Alex sacó el remate que culminará en el primer gol del Inter

La ciudad de Porto Alegre trae reminiscencias épicas si de Copa Libertadores se trata. En el estadio Olímpico Boca consiguió su sexta corona frente a Gremio con un marcador de 2 a 0 y un global de 5 a 0 (record en finales). A apenas 2 kilómetros de allí, casi al margen del Río Guaíba se erige el Beíra Río, estadio del Esporte Clube Internacional, reducto inexpugnable para Boca. El conjunto Xeneize lo visitó tres veces: en las ediciones de la Copa Sudamericana 2004, 2005 y 2008 y no pudo marcar goles, perdió dos partidos y empató uno.

El team brasileño, que se debate en la mitad de tabla del Brasileirao, depositó todas sus esperanzas en la segunda Copa en importancia del continente, si que aún la tiene. Una empresa automotriz japonesa y un canal de televisión con el aval de la Conmebol que digita los partidos a su gusto, son los principales promotores de un torneo que pretende emular a las extintas Supercopa y Mercosur.

El técnico Carlos Ischia le confió la responsabilidad a los juveniles como en el cruce ante Liga de Quito, ratificando su preferencia por el torneo local. Sólo el arquero Javier García repitió la titularidad respecto al equipo que derrotó a River en el Mudomental de Núñez, la defensa estuvo conformada por cinco hombres y se produjo el debut de Luciano Figueroa con la camiseta azul y oro como solitario delantero.

En la primera parte, el equipo local llevó la iniciativa y atacó con más peligro mediante la conducción de Andrés D'Alessandro con un remate que pegó en el palo y otro que fue desviado por el arquero García. Boca se aproximó con tibieza a la portería defendida por Lauro, mientras que Figueroa pasó desapercibido al no poder entrar en contacto con el balón con asiduidad.

El Inter no tardó en abrir el marcador, cuando Alex desde fuera el área sacó un potente disparo que se coló en la ratonera de la portería Xeneize. Cuando faltaban 12 minutos para el desenlace del juego, el árbitro expulsó a Ricardo Noir, quien le propinó una patada a Magrao, al mejor estilo Eber Ludueña. Con su rival en inferioridad numérica el equipo colorado arrinconó a Boca que no pudo oponer resistencia cuando Alex, a dos minutos del epílogo, sacó un nuevo zurdazo para el 2 a 0 que cerró el marcador.

De esta manera, el conjunto de la Ribera, necesitará de un resultado similar al de las ediciones 2004-2005 cuando en el partido revancha se impuso al Inter por 4 a 2 y 4 a 1 respectivamente y luego se alzó con el trofeo.

Síntesis del partido de ida de 4º de final

Internacional (2): Lauro; Angelo, Indio, Bolívar, Gustavo Nery; Andrezinho, Edinho, Magrao; Andrés D'Alessandro; Nilmar y Alex. DT: Tite.

Boca (0): Javier García; Julio Barroso, Facundo Roncaglia, Juan Forlín, Ezequiel Muñoz, Carlos Fondacaro; Cristian Chávez, Alvaro González, Neri Cardozo; Leandro Gracián y Luciano Figueroa. DT: Carlos Ischia.

Cambios: ST al inicio Marcao por Gustavo Nery (I), 21m Nicolás Gaitán por Cardozo (B), 21m Ricardo Noir por Figueroa (B), 31m Sandro por Andrezinho (I), 40m José María Calvo Calvo por Chávez (B), 41m Daniel Carvalho por Magrao (I).
Goles: ST 4m y 43m Alex (I).
Amonestados: PT 9m Gustavo Nery (I), 30m Roncaglia (B), 37m Alex (I); ST 17m Forlín (B), 33m D'Alessandro (I).
Expulsado: ST 32m Noir (B).
Cancha: Beira Río, Porto Alegre
Arbitro: Jorge Larrionda (Uruguay)
Jugado el 22 de octubre de 2008

domingo, 19 de octubre de 2008

Mudomental


Silencio atroz. Lucas Viatri marcó el gol que enmudeció el gallinero

Se cerró el cabaret. Boca Juniors le puso faja de Clausura con una victoria ante River en el Mudomental de Núñez con un gol de Lucas Viatri de cabeza. El silencio no estuvo en las tribunas sino en la cancha, donde los jugadores de River se quedaron sin respuestas. Allí respondió Boca (y no en la semana) con un brillante desempeño colectivo y personalidad para doblegar moralmente al postrero conjunto de la tabla.

El Superclásico tuvo más de clásico que de Super, ante la notoria ausencia de líderes en ambos bandos. Boca marcó la diferencia a medida que Juan Román Riquelme se fue comprometiendo con el juego; de aquel tímido mediocampista recostado por el sector izquierdo en la primera parte, al conductor, asistidor y experimentado enganche del complemento que congeló el partido pisando la pelota, cargando de amonestaciones y nervios al rival.

River fue en busca del triunfo en los primeros minutos y se descuidó de mitad de cancha hacia atrás. Mientras no encontró el camino para doblegarlo, Boca se afirmó apoyado en las garantías defensivas y empezó a apostar al contraataque. En ese momento creció la figura de Hugo Ibarra, que se proyectó al campo contrario con asiduidad y se transformó en el jugador más incisivo. Un remate del Negro desde fuera del área pudo haber inaugurado el marcador, sin embargo su remate se fue cerca del ángulo izquierdo de la portería defendida por Ojeda.

El arquerito Javier García, en su debut en Superclásicos, se mostró sereno, aunque propenso a dar rebotes. Un potente remate de Villagra desde fuera del área, lo encontró bien ubicado pero tapado por sus compañeros, por lo que se le acortó el tiempo de reacción. No logró embolsar la pelota y se arrojó al suelo para realizar una doble tapada. Antes, un disparo de Falcao García se le escurrió de las manos y gracias al rebote en uno de los palos, pudo recuperar el balón. Los mediocampistas Xeneizes aparecieron poco en ataque, más propensos a la marca, por lo que al conjunto le costó profundizar en el principio ofensivo del juego. El único delantero, Lucas Viatri, se movió como pivote, mientras sus compañeros apelaron a los remates desde media distancia. Con la marcación efectiva de Sebastián Battaglia sobre el enano Malanotte, Boca anuló la capacidad creativa del rival, que se fue llenando de incertidumbre.

El equipo Xeneize se quedó en inferioridad númerica a los 6 minutos de la segunda parte, tras una infantil expulsión de Hugo Ibarra, hasta ahí una de las figuras del partido con sus proyecciones y centros al corazón del área. Al contrario de lo que se suponía, Boca se reagrupó y le cedió la iniciativa a River, parándose de contra ataque. Pero al conjunto Millonario lo sobrepasó la responsabilidad, y los referentes que tenían que aparecer, no lo hicieron. El colombiano Vargas retrocedió para ocupar el hueco de Ibarra, mientras el DT Simeone arengaba a sus dirigidos para jugar la pelota por las bandas. Boca se apoyó en la columna vertebral conformada por García, Paletta, Battaglia, Riquelme y Viatri. Para rearmar las líneas, Ischia optó por prescindir de Nicolás Gaitán, que cumplió la función de enlace junto a Riquelme. En su lugar ingresó el Pampa Calvo, con más oficio de lateral, así el equipo pasó del
diagrama táctico original 4-3-2-1 al 4-3-1-1. Román estaba fuera de su nivel y Viatri no lograba generar peligro contra el arco de River. La presencia de Figueroa en el banco hacía presagiar un eventual reemplazo.

Cuando el Superclásico se debatía en la intrascendencia, JR Riquelme encontró el tiempo y espacio para derrochar su categoría. En un tiro libre a favor, unos metros por delante del círculo central, Román miró hacia atrás y dio la orden para que los dos zagueros centrales subieran a cabecear un centro largo y frontal. Su asistencia fue conectada por el estupendo anticipo de Viatri ante la marca de Tuzzio, cuyo cabezazo bombeado se clavó en el ángulo del arco defendido por el liliputense Juan Manuel Ojeda. En ventaja, Boca se mantuvo sereno y especuló con la urgencia de River, cuyo rendimiento colectivo dejó mucho que desear y se agravó con el correr de los minutos. Con personalidad y precisión en los pases cortos, el conjunto auriazul apostó a la tenencia del balón y su defensa neutralizó las embestidas del rival. Tanto Cáceres como Paletta ganaron en el juego aéreo y en el mano a mano, especialmente con el Enano Malanotte y no dudaron en reventar cada pelota que quedara picando cerca de su portería.

Riquelme, conceptualmente el jugador que mejor lee el juego en el fútbol argentino según el periodista Horacio 'Garpani' fue el gran protagonista del partido en el último cuarto de hora. Aún cargando con la culpabilidad de los conflictos internos que salieron a la luz en la semana y desataron un gran festín en la prensa amarilla. JR envió la asistencia para el gol de Viatri, llevó el balón por las bandas (foto) ante la desesperación de los rivales que le cometieron faltas sistemáticas y casi define el partido con un remate cruzado. Tras un despeje defectuoso de la defensa de River, Román tomó la pelota en la puerta del área grande, encaró, dejó a un par de rivales en el camino y sacó un disparo cruzado que salió apenas rozando un palo. Ganó Boca e inundó de un silencio atroz el Mudomental de Núñez y desató la fiesta en el cabaret.

El chico de la tapa


A lo Palermo. Viatri salió reemplazado y se besó la camiseta

Lucas Viatri fue el único delantero de Boca en el Monumental y entró poco en juego, pero el 9 marcó el gol de la victoria y se lo dedicó a su mamá: "Siempre soñé con esto, hacerle un gol a River y que sirva para ganar. Siempre me tuve fe. Desde que entramos a la cancha estuve convencido de que podía marcar y por suerte se me dio. Miré a Román cuando iba a patear el tiro libre y sabía que lo iba a tirar al primer palo; cuando pateó me anticipé a mi marcador y cuando vi que la pelota entró no lo podía creer".

"En un momento se complicó por la expulsión de Ibarra, pero el equipo dejó todo. Necesitábamos un triunfo así y creo que River en ningún momento nos superó, ni siquiera cuando nos quedamos con uno menos. Lo festejamos mucho. Fue muy lindo porque lo necesitábamos. Esta victoria no hace más que fortalecer al grupo, después de todo lo que se habló en la semana", manifestó Viatri en el vestuario ganador.

El juvenil delantero recibió la felicitación de Martín Palermo dentro del campo, una vez finalizado el partido. El Loco aseguró que "Viatri hizo un gol a lo Palermo. Fue un lindo cabezazo. Se elevó muy bien y estoy contento por él y por todo el equipo", al tiempo que agregó: "Se ganó un partido importante y se suplió con mucho fútbol y corazón la ausencia del Negro Ibarra. Seguimos en la lucha por el título y se volvió a ganar en Núñez después de cinco años".


La mamá de Román


Feliz día. Juan Román Riquelme le dedicó la victoria a su madre

"Le dimos una alegría a la gente y, en especial, a las madres bosteras. Este un regalo para la mía, María, que debe estar contenta", dijo Román luego de dejar mudo el Monumental. "Jugamos mejor. Hicimos un gol, tuvimos dos o tres situaciones más y ellos casi no nos hicieron daño en el área", agregó. Y no evitó referirse al tema de la interna dentro del plantel: "El resultado siempre manda. Lo importante es lo que hicimos en los noventa minutos. Le ganamos los dos partidos de este año y estamos felices", cerró el enganche. La mamá de Román también.


Pelado de alegría

El mejor alumno. Carlos II ganó los dos Superclásicos del año

Carlos Ischia elogió a sus dirigidos, y con ironía mandó un mensaje para River: "No es tanto mérito, hoy jugamos con el que va último", afirmó el técnico. Asimismo destacó la actuación de Riquelme, que ya no lo asombra. "A mi no me sorprende. No tengo dudas de la categoría de él y de lo que está dando", explicó. También tuvo loas para Viatri, el autor del gol de la victoria: "No es fácil reemplazar a Martín Palermo, pero él se la arregla bastante bien, trabaja mucho, se sacrifica y hoy está pasando un buen presente". Otro que recibió elogios del entrenador fue el arquero Javier García: "Era lógico que estuviera un poco nervioso, pero tiene condiciones. Va muy bien de arriba y sale muy bien".

"Se jugó muy bien, se superó al rival y pudimos hacer un gol más. Fuimos el que tuvo las mejores situaciones", manifestó. El DT Xeneize, le dejó un último mensaje al rival: "El campeonato pasado fueron los mejores porque salieron campeones. En este van últimos".

Por la mínima diferencia

La victoria de Boca por 1 a 0 con gol de Viatri, fue la sexta vez que el conjunto Xeneize se impuso a River por la mínima diferencia jugando por torneos locales de AFA en el Monumental, desde su inauguración en 1938 (en 1978 la dictadura militar terminó de construir el gallinero).

El primer 1 a 0 de Boca jugando en Núñez se produjo en 1944 con gol del uruguayo Severino Varela, luego se sucedieron los triunfos de 1963 (gol de Sanfilippo), 1967 (Novello), 1975 (Potente), 1993 (Alberto Acosta) y 2008 (Viatri).

Síntesis de la 10ª fecha del torneo Apertura 2008

River (0): Juan Marcelo Ojeda; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio, Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas; Diego Buonanotte; Radamel Falcao García y Santiago Salcedo. DT: Diego Simeone.

Boca (1): Javier García; Hugo Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Datolo; Nicolás Gaitán, Juan Román Riquelme y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Cambios: ST al inicio Mauro Díaz por Salcedo (R), 16m José María Calvo por Gaitán (B), 18m Andrés Ríos por Fernández (R), 32m Ricardo Noir por Viatri (B), 33m Leonardo Ponzio por Ahumada (R), 39m Cristian Chávez por Vargas (B).
Gol: ST 15m Viatri (B)
Amonestados: PT 21m Battaglia (B); ST 9m Gaitán (B), 22m Vargas (B), 31m Ahumada (R), 41m Ponzio (R), 42m Cabral (R).
Expulsados: ST 6m Ibarra (B).
Cancha: River
Arbitro: Héctor Baldassi
Jugado el 19 de octubre de 2008

miércoles, 15 de octubre de 2008

Se sacaron las plumas



En los códigos de la pasión, cambiar de colores equivale a traición, mucho más si se trata del clásico rival. Boca Juniors y River Plate nacieron en el barrio de La Boca; mientras el equipo Xeneize siempre fue fiel a sus orígenes, que lo convirtieron en el equipo más popular de la Argentina, el conjunto Millonario recién empezó a construir su identidad cuando se mudó al elitista barrio de Núñez (geográficamente pertenece al barrio de Belgrano) para décadas más tarde calzarse las plumas.

En 107 años de historia -River fue fundado en 1901, Boca en 1905- existen casi un centenar de jugadores que vistieron ambas camisetas. En los tiempos del fútbol romántico (el amateurismo) no estaba mal visto cambiarse de bando, pero a medida que se instaló el profesionalismo, quebrantar la fidelidad es motivo suficiente para condenar a un hombre al olvido.

No es casualidad, que del casi el centenar de jugadores que vistieron ambas camisetas, más de la mitad primero se probó la de River y después la de Boca, ya sea pasando de club a club o luego de un pase por otra institución. Desde Pedro Moltedo hasta Luciano Figueroa, De oro y cielo azul te cuenta las historias de aquellos que se sacaron las plumas y probar lo que se siente jugar con la azul y oro.

El pionero

Moltedo, un adelantado

Pedro Moltedo nació en Capital Federal el 1º de marzo de 1888. Estudiaba en el Colegio Nacional Central y con sólo 15 años, junto a los hermanos Vergara, Garibaldi, Orcero y Fuentes, fundó el equipo Independencia Sud. La base de este conjunto conformaría dos años más tarde el Club Atlético Boca Juniors. En la escuela secundaria, Moltedo conoció a Leopoldo Bard, Martínez y Flores quienes lo invitaron a formar parte del team de La Rosales, junto a su hermano Vicente. En mayo de 1904, se fusionaron los equipos barriales La Rosales y Santa Rosa, dando origen al Club Atlético River Plate.

El arquero del primer partido que jugó River Plate -el 29 de mayo de 1904- del que se tenga registros documentados fue Pedro Moltedo. El 3 de abril de 1905 se fundó Boca, y días mas tarde, el viernes 21, se jugó el primer partido en la historia del club. Fue un encuentro amistoso ante el equipo de Mariano Moreno donde Boca se impuso por 4 a 0. Moltedo fue capitán del equipo.

Abuelo famoso

Jorge Lanata, nieto de futbolista

Agustín Lanata podría haber sido uno más en la lista de no haber tenido como nieto al periodista Jorge Lanata, creador de Página 12 y Crítica. "Mi abuelo fue uno de los fundadores de River, jugó en 1914 y mi viejo lo hizo en el Porvenir. No me ligué al fútbol a pesar de venir de una familia futbolera". Lo cierto es que Agustín, pese a haber sido uno de los mentores de la fundación del conjunto Millonario, optó por cambiarse de vereda. Fueron siete partidos en Boca, pero suficientes para quedar en la historia. "El sistema del negocio del fútbol es perverso. Consiste en que hay 22 millonarios corriendo atrás de una pelota, y alrededor de 50 mil que pierden durante toda la semana. Pero hay algo en este sistema que les hace creer que son ellos también los que están ganando y no los 22 millonarios. Se están aprovechando de los que no saben", disparó Jorge, dejando en claro su crítica visión del fútbol.

Traidores de profesión

Ya en el profesionalismo, en el campeonato de 1934 llegaron Camilo Bonelli y Ricardo Zatelli, ambos provenientes de River. El primero debutó en la 9ª fecha ante Platense y marcó el gol del empate 1 a 1 ante el equipo calamar. En tanto que Zatelli hizo lo propio en la 27ª fecha ante Chacarita en una victoria por 3 a 1. Camilo Bonelli que jugó sólo tres partidos y Zatelli que se mantuvo dos años más en la institución, fueron los primeros que cambiaron de vereda en la era rentada.

El Charro, bostero desde la cuna


José Manuel Moreno, crack Xeneize

Nació cerca de la Bombonera y se hizo hincha de Boca, pero lo bocharon en la prueba que hizo en inferiores y se fue a probar suerte en River. Formó parte de la recordada delantera apodada "La Máquina", junto con Muñoz, Labruna, Pedernera y Loustau. El "Charro" José Manuel Moreno, fue una de las máximas figuras del fútbol argentino y jugó 13 temporadas en River. Luego de estar ligado por 10 años al club de Núñez, tuvo un breve paso por el fútbol mexicano y volvió a River por tres temporadas más, pero su corazón seguía ligado a los colores azul y oro. Así fue que en 1950, a los 34 años, se dio el gusto de jugar en Boca, el club de sus amores. "El mejor fue José Manuel Moreno. De mis tiempos. También está Maradona pero Moreno también era muy bueno. No se cuidaba, era atorrante", asegura el goleador Xeneize Francisco Varallo a sus 97 años.

Se cruzó de vereda en la mitad

Un caso curioso se dio en 1939, cuando el delantero Ricardo Stagi comenzó jugando el campeonato de ese año en el equipo millonario. En la segunda ronda se arrepintió y fichó para Boca donde jugó apenas tres partidos en fechas consecutivas y marcó un gol. Luego continuó su carrera en Platense.

El Beto se dio vuelta a tiempo

El Beto Menéndez, con sangre azul y oro

Norberto Menéndez tiene un record casi imposible de superar. Jugó en River entre 1955 y 1960 y logró tres títulos, el último en 1957. Luego el conjunto Millonario se mantendría 18 años sin conquistas y el Beto, presintiendo esa racha negativa, pasó un año en Huracán y en 1962 enfiló para la Ribera. En Boca se consagró campeón en 1962, 1964 y 1965. Jugó nueve Superclásicos con la azul y oro y le metió dos goles a River. "Al Beto le tirabas un adoquín y te devolvía una pelota", contó Rattín sobre el talento de Menéndez. En el enfrentamiento a fines de 1962 -aquel del recordado penal atajado de Roma a Delem-, sus ex compañeros Vladislao Cap y José Varacka lo cargaron cuando el árbitro Carlos Nai Foino cobró la pena máxima. El Beto se desquitó, encajándole un escupitajo en la cara de Varacka. En 1965, a pocas fechas del final, Menéndez marcó el gol de la victoria por 2 a 1 en el Superclásico a tres minutos del final que lo dejó a Boca a un paso del campeonato. Camino a los vestuarios, se trenzó a golpes de puño con Amadeo Carrizo.

El Loco, un Mercedez-Benz


El Loco Gatti, símbolo del arco Xeneize

En un Superclásico, jugando para la contra, se ganó el amor de todos los hinchas de Boca. A Hugo Gatti la hinchada Xeneize le tiró con una escoba y el Loco hizo de las suyas: "Se me ocurrió en ese momento. Tiraron una escoba a la cancha y barrí un ratito el césped, más que nada para cargar a la hinchada". Luego, en su paso por Gimnasia y Esgrima La Plata, atajó con la azul y oro abajo del buzo. "Yo avisé que lo iba a hacer, y tenía todo bastante preparado. Además a mí, en Gimnasia, todos me amaban", aseguró Gatti. En River jugó entre 1964 y 1968 y claro está, no ganó nada. Luego pasó por el Lobo platense, por Unión de Santa Fe, hasta que el Toto Lorenzo lo trajo a Boca en 1976. Ganó el Metro y el Nacional de ese año, atajó un penal decisivo ante Cruzeiro para lograr la primera Copa Libertadores, repitió al año siguiente, logró la Intercontinental y compartió el equipo con Diego en el '81. Se retiró en 1988, a los 44 años con el record de partidos jugados (765) en Primera y de penales atajados (26) junto a Fillol. Cuando estuvo en River, fue suplente de Amadeo Carrizo y cuando le robó el puesto la hinchada le cantaba: "Gatti es un caquero, queremos a Amadeo". El Loco recordó que eso lo ponía bien. "Ya ahí me trataban de caquero, entre otras cosas. Y bueno, por algo lo querrían a Amadeo. El para mí fue un grande, pero no toleró que el alumno haya superado al maestro. Siempre le decía que era el mejor. Y después le agregaba: Amadeo, vos sos un coche viejo y yo soy un Mercedes-Benz".

Jota Jota, decime que se siente

Jota Jota y Merlo se probaron la de Boca, jugando para River

Juan José López formó un recordado mediocampo con Reinaldo Merlo y Norberto Alonso en el equipo que cortó la sequía de 18 años sin títulos en 1975. Su padre era admirador del Charro Moreno (claro está, hincha de Boca), y a partir de los 12 años hizo toda su carrera en Núñez. Le marcó seis goles a Boca y ganó siete títulos con la Banda. El sitio riverplate.com afirma: "Juan José López, fue un jugador que se lo recuerda por sus emotivas 8 razones de ser un hombre de La Banda Roja: su técnica, su gran estrategia, buen manejo de balón, futbolista de toda la cancha, sus pases deliciosos de larga distancia, la cábala con su muñequera, sus goles de tiros libres, y por el gol de mitad de cancha a Gatti frente a Boca". Cuando terminó el Nacional '81 le dieron el pase libre y se fue a Talleres de Córdoba con el DT Angel Labruna. En 1983 le surgió la chance de ir a Boca y los hinchas no se lo perdonaron jamás. Enfrentó a River dos veces y ganó ambos partidos, en el primero, por el Metro '83 jugado en el Monumental, mandó el centro para Roberto Passucci que convirtió el primer gol de cabeza en la victoria por 2 a 1.

Loco de atar

El "Loco" Carlos Salinas jugó 12 partidos en el Millonario entre 1974 y 1975 donde consiguió el Metro del '75. Fue un jugador temperamental, demasiado para el paladar negro de River. Cuando jugaba para Chacarita, tuvo un encontronazo con Abel Alves y en la semana Suñé lo fue a buscar para agarrarse a goles de puño, ambos terminaron en la comisaría. Guapos eran los de antes. Era fana del equipo Xeneize, y tras ganar un Superclásico jugando para River en el '74, fue a cobrar el premio con la camiseta de Boca puesta... Meses después lo echaron. En Boca jugó entre 1978 y 1980 y logró dos títulos:
la Copa Intercontinental '77 (jugada al año siguiente) y la Copa Libertadores '78. Le marcó el tercer gol al Borussia Möngengladbach (3 a 0) y el cuarto al Deportivo Cali (4 a 0) en los partidos de vuelta de las finales. En 1981 pasó a Argentinos Juniors como parte de pago del pase de Diego Maradona junto a Héctor Santos, Carlos Randazzo, Mario Zanabria y Miguel Bordón, estos dos últimos en calidad de préstamo.

Ponelo a Enzo

El Tolo se probó un ratito la de Boca en 1981

No existía el Phostoshop en esa época, y las pruebas están a la vista. Américo Gallego estuvo a un paso de firmar para el equipo Xeneize, se probó la camiseta pero al final se decidió por River. Boca se consagró campeón del Metropolitano con un equipo inolvidable. De haber fichado para el conjunto de la Ribera, este rústico mediocampista central y que arañaba a sus rivales, el equipo integrado por Trobbiani, Brindisi y Maradona entre otros, no hubiera entrado en la historia.

En la previa de la revancha por la Copa Libertadores 2000, Martín Palermo volvía tras 6 meses de inactividad después de una rotura de ligamentos cruzados. Carlos Bianchi, DT de Boca, anticipó que pondría a Palermo en el banco de suplentes. Gallego, DT de River, bromeó con la idea de la inclusion del Titán: "Si ponen a Palermo, yo pongo al Enzo". El Virrey mandó a Palermo a la cancha faltando menos de cinco minutos para finalizar el partido, con el marcador parcial de 2 a 0. El Loco marcó el tercero y eliminó a River de la Copa.

–¿No te arrepentís de haber dicho previo al 0-3 con Boca por la Libertadores: “Si Bianchi pone a Palermo, yo pongo a Francescoli”?
–No, fue una humorada, una broma como la hace cualquiera. Lo que pasa es que el otro justo hizo el gol faltando tres minutos, ¿qué querés que haga?
–Cuando en los festejos por la obtención de la primera Libertadores los jugadores de Boca cantaban “ponelo a Enzo la puta que te parió”, ¿no te querías cortar las venas?
–Como todo. Me reía cuando lo escuchaba, qué voy a hacer.

Un trueque entre rivales

A fines de 1984 y comienzos de 1985 hubo una huelga de futbolistas en apoyo de dos futbolistas de Boca, que pretendían quedar en libertad de acción tras jugar dos años por el 20%. Los dos jóvenes, surgidos de la cantera del club eran Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca. Cuando se llegó a un acuerdo tras 20 días de negociaciones, ambos emigraron a River. En el primer Superclásico que enfrentaron a Boca, Roberto Passucci, un zaguero temperamental lo fue a buscar al Cabezón y le dio una patada tan criminal como la de Krupoviesa a Montenegro. "En principio no quería hacerle daño. El se había ido y para mí era historia terminada. Pero se ve que no. Porque le quito una pelota a Gallego en la mitad de cancha, se me va un poco larga y el que la viene a recepcionar es Ruggeri. Y lo fui a quebrar. Era una patada para que no se levante más. El se dio cuenta e inteligentemente se corrió. Si le doy de lleno lo mato. Pero fue de costado y por suerte no le rompí ningún hueso, porque no me lo hubiese perdonado jamás", aseguró el carnicero Passucci.

Como compensación, River les dio a Boca a Carlos Tapia y Julio Olarticoechea. El Chino tuvo cuatro pasos por el club y pese a ser resistido en un principio, se ganó a la hinchada de Boca. Fue clave en la obtención del torneo Apertura '92 en el mediocampo junto a Giunta, Villarreal y el Beto Márcico. En tanto que el Vasco Olarticoechea recordó que "la gente me sorprendió cuando llegué al club, era increíble lo que sentía cuando salía a la cancha. Después de cada partido la gente te besaba, te abrazaba, era impresionante. River es más frío, sólo acompaña si el equipo va bien. Los hinchas de Boca son mucho más seguidores".

Y el Bocha también

Bo-Bo-chini y una locura que no fue posible

Tampoco existía el Photoshop allá por la década del '80, pero Ricardo Bochini quiso sentir por un rato lo que es vestir la azul y oro. Así quedó retratado en una tapa de El Gráfico de enero de 1988 luego de un partido de verano. Hincha de San Lorenzo de chiquito, jugó en Independiente durante 19 años y sembró de fútbol las canchas argentinas. Tiene el record de partidos jugados en el mismo club (638) y le convirtió varias veces al equipo Xeneize. Pero una imagen vale más que mil palabras.

El Batigol

Latorre y Batistuta conformaron una delantera inolvidable

Gabriel Batistuta surgió de la cantera de Newell's donde debutó en 1988 y jugó apenas una temporada para recalar en River. Allí se encontró con Daniel Passarella, que con su soberbia a cuestas, borró al Checho Batista y a Bati. El delantero había tenido una gran actuación en la Liguilla Pre Libertadores donde marcó el gol de la victoria de la final ante San Lorenzo que le dio la clasificación. “Cuando encuentre un equipo que juegue para él, va a ser mortal. Hoy River no puede hacerlo”, confesó a la revista El Gráfico el segundo Gran capitán, después de Diego, claro.

El Bati cruzó de vereda y se incorporó a Boca en 1990, donde al principio no se sintió muy cómodo al jugar por los costados. Cuando llegó el Maestro Tabárez en 1991 lo ubicó en el área y explotó: en el torneo de verano empezó a vengarse de Passarella al marcar los dos tantos de la victoria del Superclásico. Días más tarde le metió otros dos en la victoria en el Monumental por la Libertadores. Realizó una gran actuación ate Racing en un partido matutino que Boca ganó 6 a 1 marcándole tres goles a la Academia cuyo arquero era Sergio Goycoechea. La rompió en la Copa llegando hasta la semifinal y se consagró campeón en el Clausura '91 donde Boca terminó invicto y él fue el máximo goleador del certamen. La convocatoria de Basile para integrar la Selección de la Copa América en Chile lo privó de jugar las finales ante Newell's junto con Latorre. De ahí en más fue todo muy vertiginoso, el pase a la Fiorentina, la explosión en la Selección y todos los records que lo convirtieron en uno de los máximos artilleros del fútbol mundial.

Máximo goleador en las Copas América '91 y '95, goleador de la liga italiana en el '95, máximo goleador de la Selección argentina con 56 tantos, máximo goleador argentino en Copas del Mundo con 10 anotaciones, máximo goleador de la Fiorentina con 207 goles (entre Serie A y B) y el cuarto máximo goleador extranjero en la historia del Calcio con 184 gritos. En su carrera redondeó la friolera de 352 goles en 623 partidos con un promedio de 0,57. Passarella, todo un visionario...

Pájaro que goleó, voló

Caniggia y Maradona celebran la goleada a River en 1996

El pájaro surgió del semillero de River, destacándose por su gambeta y velocidad. Ganó con el Millonario el campeonato de la temporada 1985/86 donde era dirigido por el Bambino Veira. Luego emprendió un periplo por Europa que incluyó Verona, Atalanta, Roma y Benfica. En 1995 y con el regreso de Maradona, Claudio Caniggia se dio el gusto de jugar en el equipo que es hincha desde chico. Debutó en el ciclo de Silvio Marzolini como DT, pero recién explotó en el Clausura '96 donde fue dirigido por Carlos Bilardo. Ese año el Millonario venía de consagrarse campeón de América (suena raro, ¿no?) y Boca lo recibió en la Bombonera con Diego y Cani. El equipo Xeneize vapuleó a River por 4 a 1 con tres goles del Pájaro en una actuación inolvidable.

Huevo, huevo, huevo

Toresani se desquitó con un gol a River en el Apertura 1997

Un jugador apodado "Huevo" difícilmente pueda llegar a estar emparentado con el paladar negro riverplatense. Julio César Toresani llegó a River en 1991 procedente de Unión y ganó tres títulos de cabotaje: el Apertura '91, '93 y '94. En el segundo campeonato marcó el gol de la consagración en empate 1 a 1 de la última fecha ante Argentinos Juniors (vaya coincidencia del destino). Luego pasó por Colón donde en 1995 se topó con Maradona en el partido que marcó el regreso de Diego al fútbol argentino después de 14 años. El Huevo fue expulsado y soltó su bronca: "
Me echó Maradona, querría tenerlo de frente. Dijo que después del partido me iba a agarrar, lo iría a buscar a la casa". Diego respondió "a Toresani: Segurola y La Habana 43.., séptimo piso. A ver si me dura 30 segundos". En 1997, en el último partido de Maradona por el Apertura '97, Toresani marcó el gol del empate ante River en el Monumental. Luego Palermo se encargaría de dar vuelta la historia.

Con el termo bajo el brazo

El uruguayo Cedrés desembarcó silenciosamente en el fútbol argentino para incorporarse a Argentinos Juniors. Luego pasó a River donde ganó el Apertura '94 con el Tolo Gallego y la Libertadores '96 con Ramón Díaz en el banco. Este mediocampista ofensivo y temperamental, tuvo un cruce (como la mayoría) con el riojano y decidió cambiar de club. Lo inédito es que una mañana entrenó con el equipo de Núñez y esa misma tarde lo hizo en Boca, como flamante incorporación. "Por fin me saqué las plumas de encima", dijo ni bien pisó territorio bostero. En el primer Superclásico por el Apertura '96 (el del nucazo de Guerra) marcó el segundo gol de penal. Pidió la pelota, le pegó fuerte al medio en el arco defendido por Burgos y fue corriendo hasta el banco de suplentes de River para gritárselo en la cara a Ramón Díaz. Así se ganó la hinchada que deliraba al unísono con el "u-ru-guayo, u-ru-guayo...". En esa misma temporada, por el Clausura '97 le marcó otro gol en el Monumental en el recordado 3 a 3 y lo festejó frente a la popular local con bailecito incluido.

El Emperador paraguayo

Cuando estabas en River, ¿cómo veías a Boca desde afuera? -Tengo que admirar a equipos que ganan títulos, estaba en River e infelizmente no puede ni tuve esa fortuna, hubo muchos lesionados, el plantel se iba reduciendo, se lesionaban jugadores…

A principios de año arribó a Boca un viejo conocido que ya le había dado una gran alegría al club de la Ribera. Fue el mismo que le cometió penal a Guillermo Barros Schelotto en el Clausura 2006 para que Palermo empatase el partido en el minuto 45 del segundo tiempo en la Bombonera. Julio César Cáceres jugó apenas un semestre con la Banda Roja y dos años más tarde retornó al fútbol argentino para reforzar la zaga boquense. En menos de un año se consagró campeón de la Recopa. "Me debía un título... Porque en mi paso anterior por el fútbol argentino no había ganado nada en el otro club. Ahora sí puedo decir que soy campeón, que ya tengo un título y di la vuelta olímpica en este país. Y es increíble", remató el paraguayo.

"Ojalá pueda hacerle un gol a River"

Lucho llegó y enseguida posó con los colores azul y oro

"Voy a dejar la vida por esta camiseta y ojalá pueda hacerle un gol a River", comentó. Y aunque recalcó que "uno es profesional y la camiseta que uno defiende tiene que hacerlo a muerte, contra Central no lo gritaré, porque es mi segunda casa".

Luciano Figueroa surgió de Rosario Central en 2001 donde se destacó por su oportunismo y capacidad goleadora. Uno de esos goleadores no muy técnicos pero en el lugar justo y preciso para mandar la pelota al fondo de la red. Formó una gran sociedad en Central con el "Chelito" César Delgado y se consagró goleador del Clausura 2003 con 17 tantos. En la última fecha, el Canalla recibió a Boca en Arroyito, que por decisión de Macri, mando un equipo juvenil a comerse una goleada. Mientras, en la Bombonera, el presidente celebraba la obtención de la Copa Libertadores, más como acto de lanzamiento político que celebración de conquista deportiva. Esa tarde, Figueroa se aprovechó de la juventud de aquel equipo y marcó cinco tantos en la goleada por 7 a 2. Luego siguió su carrera en Birmingham, Cruz Azul, Villarreal, River y Genoa. Llegó en 2006 al equipo de Núñez donde jugó apenas 5 partidos y metió 3 goles antes de sufrir una lesión de ligamentos cruzados. La historia en Boca recién comienza a escribirse.


La lista completa

1) Pedro Moltedo
River 1904-06
Boca 1905-06 y 1908-09

2) Ramón Ferreiro
River 1907
Boca 1910

3) Vicente Oñate
River 1907
Boca 1910

4) Anempodisto García
River 1907
Boca 1911

5) Agustín Angotti
River 1910
Boca 1911

6) Ramón Lamique
River 1910
Boca 1911

7) Alfredo Elli
River 1915
Boca 1916-29

8) Alfredo Martín
River 1914
Boca 1917-21 y 1923

9) Agustín Lanata
River 1910
Boca 1918

10) Zoilo Canaveri
River 1913
Boca 1919

11) Antonio Ameal Pereyra
River 1909-10
Boca 1922

12) Luis Solans
River 1909-10
Boca 1916

13) Camilo Bonelli
River 1931-32
Boca 1934

14) Ricardo Zatelli
River 1931-33
Boca 1934-36

15) Ricardo Stagi
River 1939
Boca 1939

16) Joaquín Martínez
River 1943-47
Boca 1949-50

17) José Manuel Moreno
River 1935-48
Boca 1950

18) Juan José Pizzuti
River 1951
Boca 1955 y 1962-63

19) Miguel Angel Rodríguez
River 1957-58
Boca 1960

20) Norberto Menéndez
River 1954-60
Boca 1962-67

21) Roque Ditro
River 1962-64
Boca 1965-66

22) Alfredo Rojas
River 1961
Boca 1965-68

23) Marcos Zarich
River 1958
Boca 1966-67

24) José Luis Luna
River 1961
Boca 1966-67

25) Jorge Fernández
River 1961
Boca 1968-69

26) Hugo Gatti
River 1964-68
Boca 1976-88

27) Francisco Sá
River 1970
Boca 1976-81

28) Ernesto Mastrángelo
River 1972-74
Boca 1976-81

29) Daniel Silguero
River 1970
Boca 1977

30) Aníbal Cibeyra
River 1972
Boca 1977

31) Victorio Cocco
River 1976
Boca 1978

32) Carlos Salinas
River 1974-75
Boca 1978-80

33) Hugo Coscia
River 1977
Boca 1980

34) Carlos Morete
River 1970-75
Boca 1981

35) Eduardo Bargas
River 1975
Boca 1982

36) Carlos Barisio
River 1971-74
Boca 1983

37) Pablo Comelles
River 1975-80
Boca 1983

38) Osvaldo Pérez
River 1970-75
Boca 1983

39) Juan José López
River 1970-82
Boca 1983

40) Carlos López
River 1972-73
Boca 1984

41) Carlos Tapia
River 1980-84
Boca 1985-87, 1988-89, 1990-91 y 1992-94

42) Julio Olarticoechea
River 1981-84
Boca 1985-86

43) Pablo Erbín
River 1987-88
Boca 1988-89

44) Gerardo Reinoso
River 1988-89
Boca 1991

45) Claudio Cabrera
River 1982-83
Boca 1991

46) Fabio Talarico
River 1988-90
Boca 1993

47) Rubén Da Silva
River 1989-93
Boca 1993-95

48) Fernando Gamboa
River 1993-94
Boca 1994-96

49) Claudio Caniggia
River 1986-88
Boca 1995-96 y 1997-98

50) Fernando Cáceres
River 1992-93
Boca 1996

51) Julio Toresani
River 1991-95
Boca 1996-97

52) Gabriel Cedrés
River 1994-96
Boca 1996-97

53) Jorge Martínez
River 1998-99
Boca 2001

54) Abel Balbo
River 1988-89
Boca 2002

55) Julio César Cáceres
River 2006
Boca 2008

56) Luciano Figueroa
River 2004
Boca 2008


Un banco quebrado

No sólo hubo futbolistas de River que quisieron darse el gusto de pasar por Boca como jugador, sino también como director técnico. Una tendencia histórica que carece de fundamentación. Emblemas de la insitución Millonaria como Cesarini, Moreno, Pedernera, Di Stéfano, Pipo Rossi se sentaron en el banco de suplentes Xeneize. ¿Lo tenían a Lorenzo? El Toto estuvo en River en 1967, luego de dejar la Selección tras el Mundial de Inglaterra del año anterior. Juan Carlos Lorenzo dirigió 26 partidos y renunció tras siete partidos sin ganar en el Metropolitano '67. Recién en 1976 llegó a Boca y se inició una época dorada que incluyó la obtención del Metro y Nacional de ese año, las Copas Libertadores 1977 y 1978 y la Intercontinental 1977. Es el segundo entrenador más ganador en la historia de Boca después de Carlos Bianchi, otro hincha de River que se hizo bostero. Pero esa es otra historia.

1) Renato Cesarini
River 1939-44 y 1965-66 (DT)
Boca 1949 (DT)

2) José Manuel Moreno
River 1935-44 y 1948-45 (jugador)
Boca 1958-59 (DT)

3) Adolfo Pedernera
River 1935-46 (jugador)
Boca 1963 y 1966-67 (DT)

4) Aristóbulo Deambrosi
River 1935-46 (jugador)
Boca 1963-64 (DT)

5) Néstor Rossi
River 1945-49 y 1955-58 (jugador)
Boca 1965-66 (DT)

6) Alfredo Di Stéfano
River 1945 y 1947-49 (jugador), 1981/82 (DT)
Boca 1969 y 1985-86 (DT)

7) José Varacka
River 1960-65 (jugador)
Boca 1972 (DT)

8) Rogelio Domínguez
River 1962-63 (jugador)
Boca 1973-75 (DT)

9) Juan Carlos Lorenzo
River 1967 (DT)
Boca 1976-79 y 1987 (DT)

10) Vladislao Cap
River 1962-65 (jugador)
Boca 1982 (DT)

11) Miguel Angel López
River 1968-70 (jugador)
Boca 1983-84 (DT)

12) Roberto Saporiti
River 1976-87 (jugador)
Boca 1987 (DT)

13) Héctor Veira
River 1984-86 (DT)
Boca 1997-98 (DT)


Agradecimientos: Sergio Lodise y Guillermo Schoua

domingo, 12 de octubre de 2008

Que vuelva aquel Román...


Romance. Riquelme y su mejor versión en la Copa Libertadores 2007

Por Juan Pablo Varsky*

Para LA NACION

En 1998, Román hablaba poco y jugaba mucho. ¡Y cómo jugaba! La pisaba, gambeteaba, metía un cambio de frente, ponía un pase profundo y con ventaja para el receptor, hacía goles desde la medialuna del área, la dejaba colgada del ángulo en un tiro libre. Hacía todo dentro de la cancha. Afuera, tenía poca relación con la prensa. Desconfiaba de todos. De vez en cuando aceptaba un reportaje, pero "sólo para hablar de fútbol".

Su carrera había cambiado definitivamente con la llegada de Bianchi. En el Apertura '98 mostraba su mejor versión. Comenzaba un formidable período de tres años y medio de rendimiento notable, por calidad y por continuidad. Sólo era noticia por lo que producía dentro de la cancha. El festejo del Topo Gigio dedicado a Macri en un clásico ante River por el Clausura '01 resultó un episodio simpático. Reclamó por la inclusión de Delgado en la Intercontinental 2000, pero Bianchi lo frenó en seco como a Palermo, sponsor oficial de Guillermo Barros Schelotto. Era mucho más influyente en la cancha que en el vestuario. Pero algo empezó a cambiar a principios de 2002. Carlos Bianchi ya se había ido de Boca y ningún integrante del equipo sufrió tanto como él la salida del entrenador. Oscar Tabárez se encontró con otra cara de Riquelme. Presionaba para irse del club, no siempre se entrenaba a la par de sus compañeros y se desgarró en un partido de Copa Libertadores justo antes del 0-3 ante River (vaselina de Rojas). El plantel había cambiado respecto del ciclo 1998-2001 con ausencias importantes: Ibarra, Arruabarrena, Cagna, Palermo y Basualdo, auténticas referencias para los más jóvenes.

Más escuchado por sus compañeros, aprendió a utilizar al periodismo para mandar sus mensajes. El domingo 19 de mayo de 2002, se despachó en Radio Mitre: "En Boca me quieren complicar la vida. Pensé que hoy iba a jugar. Tenía una ilusión muy grande de despedirme acá. Porque en la Argentina no puedo seguir siendo futbolista. Había hablado con el técnico y le dije que mi familia sufría y que quería jugar contra Olimpia y contra Newell's. Yo siempre quiero jugar". Riquelme estuvo ante Olimpia en Asunción y nada pudo hacer para evitar la eliminación de Boca contra el equipo de Julio César Cáceres, duro rival de aquella noche.

Tabárez nunca pudo disfrutar del mejor Román y no lo incluyó en el último partido del Clausura '02. El 10 estalló. "Boca no me dejó ir. Estoy cansado de que me quieran hacer quedar como un hijo de p... Tengo en mi casa el documento firmado por un dirigente de Atlético de Madrid que dice que el pase se cayó porque los dirigentes de Boca no aceptaron la oferta". La respuesta de los dirigentes llegó en ese mismo furioso domingo: "Quiero que en 48 horas Riquelme me muestre el precontrato o las negociaciones que tuvo por escrito con el Atlético. Y si Boca interfirió con su pase, yo me voy a mi casa". ¿Saben quién dijo esto? Pedro Pompilio, en ese entonces vicepresidente del club.

Hoy presidente, Pompilio está dispuesto a "morir" con Riquelme. Considera que es extraordinario, indiscutido y que sus compañeros deberán entenderlo. Contratarlo en U$S 15.000.000 ha sido su acto de gobierno más importante. Ya no puede cambiar el sentido de su gestión. El primer semestre de 2002 fue el peor de Riquelme en Boca. Jugó poco y habló mucho. En abril, le pegó una trompada inolvidable al volante de Banfield Santa Cruz que quiso jugar al proctólogo con él. Y, finalmente, se fue a Barcelona. En el Barça, se topó con Van Gaal, el entrenador que no lo había pedido. Nunca jugó en su puesto (él es enganche o nada) pero tampoco se rebeló dentro de la cancha.

La llegada de Ronaldinho lo corrió a Villarreal. De entrada, Benito Floro, su nuevo DT, le advirtió: "Debe mejorar en función del colectivo. Participar más en el juego. Lo que fue en Boca, fue en Boca". Una temporada más tarde, Floro se fue, lo acusó de falta de compromiso y le puso la etiqueta de "caprichoso".

En agosto de 2004, Pellegrini asumió en Villarreal. Lejos de mimarlo y consentirlo, le exigió respeto, compromiso y rendimiento como a cualquier integrante de su plantel. Riquelme ofreció su mejor versión "europea" en el ciclo 2004-2006 y llevó al Submarino Amarillo a una histórica semifinal de Liga de Campeones. Jugaba mucho y hablaba poco, como en los mejores años de Boca.

Sin embargo, el penal errado ante Arsenal en la Champions y el rendimiento menor al esperado en el Mundial de Alemania lo afectaron negativamente. Otra vez eligió medios amigos para mandar un mensaje y renunció a la selección tras el amistoso ante Brasil para que a su mamá no le afectaran las críticas.

En diciembre de 2006, Pellegrini se cansó de sus posturas de divo. El presidente Roig miró por el espejo retrovisor y recordó todo lo que le había consentido: licencias para no entrenarse, permisos de una semana para estar con su familia en Buenos Aires, una pelota más liviana, escuchar música durante una charla técnica, tener estacionamiento propio y no participar de prácticas voluntarias.

Cuando Villarreal ganaba, nadie cuestionaba estas concesiones. Riquelme las hacía valer dentro de la cancha. Pero bajó drásticamente su nivel, el equipo empezó a perder y saltaron los tapones. Roig decidió "morir" con Pellegrini. Sus compañeros de este Boca tampoco avalan los privilegios. Cáceres y compañía están seguros de que no son la consecuencia de buenas actuaciones sino todo lo contrario: la causa de las malas. El paraguayo cometió el error de hacerlo público, pero reflejó el sentimiento de la gran mayoría del plantel, que destaca y extraña el liderazgo positivo de Palermo, ausente por lesión. ¿Se animarán los jugadores a respaldar al zaguero o seguirán temerosos del ídolo de la hinchada?

Este Riquelme nada tiene que ver con aquel que regresó a Boca en el primer semestre de 2007. Aquel estaba hambriento de revancha y de desafíos personales. Sin lugar ni en Villarreal ni en la Selección, necesitaba demostrar que no estaba muerto. Hoy, en cambio, sabe que jugará siempre, sea cual fuere su condición física. En Boca y en la selección porque Pompilio y Basile "morirán" con él.

En 2007, no tenía resuelta su situación profesional, vivía lejos de sus amigos y el préstamo con Boca era la última oportunidad para cambiar la historia. Hoy tiene un contrato garantizado hasta junio de 2010 a tres millones de euros por temporada. Hace lo que quiere y tiene todo a su alcance. Sus rendimientos difieren tanto como sus momentos personales.

En 2007 la rompió y sólo le faltó hacer llover. Cuando está bien, es indiscutible. Pero en 2008, apenas mostró un gran nivel ante Atlas, en Guadalajara, y algunos destellos en otros partidos. Aquel volaba. Hoy no tiene respuestas, sobre todo en los segundos tiempos.

Para Riquelme es fundamental estar bien físicamente porque no tiene un cuerpo privilegiado. Se le notan mucho el cansancio y la falta de ritmo. En el primer semestre de este año se desgarró el aductor derecho y estuvo un mes sin jugar. Se puso solo en los Olímpicos, volvió con la dorada y, sin descanso, pidió jugar la segunda final de la Recopa contra Arsenal. Con él en la cancha el equipo sólo ganó uno de siete partidos, ante Newell s en Rosario (empató 3 y perdió los otros 3). Sin Riquelme, Boca está invicto. Ganó 5 y empató 1, con 16 goles a favor y 2 en contra.

En 2008, entre selección mayor, Sub 23 y Boca, jugó 36 partidos y marcó 7 goles. En los números y en el juego, pierde por goleada en la comparación con 2007. Hoy influye mucho más en el vestuario que en la cancha. Se refiere a sí mismo en tercera persona, no se entrena a la par de sus compañeros, los manda al frente cuando se equivocan, les marca el territorio a los chicos del club invitándolos a comer, se fastidia con los periodistas que le hacen preguntas y sólo contesta los "centros" de los amigos. Tenemos un problema: en 2008, Riquelme habla mucho y juega poco. ¡Volvé Román, te extrañamos!

*Publicado en diario La Nación el 10 de octubre de 2008

domingo, 5 de octubre de 2008

Apertura a la decepción


Chau título. Boca volvió a perder en la Bombonera y se despidió del Apertura

Para pasar de la ilusión al desencanto, de máximo candidato a la decepción en 14 días, incidieron varios factores entre las tres patas que sostienen la mesa: dirigentes, cuerpo técnico y jugadores. La prometedora gira de pretemporada por elcontinente europeo, terminó en un devaluado tour por México para enfrentar a equipos de escaso renombre. En tanto, había quedado pendiente un encuentro amistoso con Barcelona en España, positivo según la soberbia comisión directiva, pero perjudicial para el equipo. Para ello, postergó el partido de la segunda fecha, sin tener en cuenta, que luego debería afrontar 8 compromisos en 21 días -entre el 14 de septiembre y el 5 de octubre- a razón de un partido cada 2,62 días.

Esta vez, Boca confirmó que ya no se gana con la camiseta y la Bombonera luego de más de un año y medio, dejó de ser un reducto inexpugnable. El embiente enrarecido en los vestuarios atenta a la armonía grupal, como corolario de los errores de planificación de que defienden los intereses del club. Deberían entender que los éxitos deportivos redundan en beneficios económicos, pero por más dinero que posean las arcas de la institución, no garantiza un título, que en definitiva es lo que ansía el hincha.

Estudiantes se llevó una victoria después de 12 años de la Bombonera y para ello contribuyó la debacle de Boca en el segundo tiempo, donde fue superado anímica y futbolísticamente. Tras el arranque dubitativo del inicio, monopolizó el dominio de la pelota y consiguió la ventaja en el marcador tras un centro del colombiano Vargas que Viatri conectó de cabeza y la clavó sobre un palo, en una parábola descendente que dejó inerte al arquero.

En el último cuarto de hora, el equipo Xeneize no pudo sostener el dominio del juego ni lógicamente el resultado. El cansancio físico se evidenció en los mediocampistas de recuperación y sobre todo en Riquelme, el conductor, que además debió soportar una marca personal que anuló su creatividad. A los 17 de la segunda parte, Galván sacó un remate de zurda que se metió en el primer palo de Javier García y a los 21, Benítez de tiro libre, aprovecho la mala ubicación del arquero para dar vuelta el marcador.

Boca no se recuperó del mazazo y sobre el final los hinchas, ya inmersos en la resignación, se dedicaron a recordarle a los jugadores que "el domingo tenemos que ganar", en referencia al Superclásico que se jugará dentro de dos semanas. Relegado en el campeonato y con los juveniles en la Copa, frente a River se juega el orgullo y gran parte del destino sobre esta mesa de tres patas que tambaleante, sigue en búsqueda de su estabilidad.

Síntesis de la 9ª fecha del torneo Apertura 2008

Boca (1): Javier García; Julio César Cáceres, Juan Forlín, Gabriel Paletta; Cristian Chávez, Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Jesús Dátolo; Juan Román Riquelme; Rodrigo Palacio y Lucas Viatri. DT: Carlos Ischia.

Estudiantes (LP) (2): Mariano Andújar; Marcos Angeleri, Agustín Alayes, Christian Cellay, Juan Manuel Díaz; Diego Galván, Matías Sánchez, Juan Sebastián Verón, Cristian Bogado; Gastón Fernández y Juan Manuel Salgueiro. DT: Leonardo Astrada.

Cambios: ST 9m Leandro Benítez por Bogado (E), 14m Mauricio Carrasco por Fernández (E), 16m Alvaro González por Chávez (B); 21m Nicolás Gaitán por Dátolo (B), 24m Ricardo Noir por Palacio (B), 34m Iván Moreno y Fabianesi por Galván (E).
Goles: PT 32m Viatri (B); ST 17m Galván (E), 21m Benítez (E).
Amonestados: PT 42m Alayes (E); ST 22m Verón (E), 26m Noir (B), 27m Sánchez (E), 28m Riquelme (B).
Cancha: Boca
Arbitro: Juan Pablo Pompei
Jugado el 5 de octubre de 2008

Los problemas de Boca

Por Carlos Bianchi

Después de que ocurren las cosas es fácil hablar o escribir, opinar como si uno hubiera sabido de antemano lo que iba a suceder. Y todos nos damos cuenta de que las programaciones eran las exactas cuando las cosas terminan y nos encontramos en el peldaño más alto. Antes no lo sabíamos.

Decir si Boca está en condiciones de afrontar los dos frentes (Apertura y Copa Sudamericana) sería aventurarme demasiado, porque estoy opinando desde afuera y porque no conozco el plantel. Y estas dos situaciones condicionan las ideas que pueda tener. Es cierto, ahora todos conocemos a Noir, Viatri, Chávez, Roncaglia, Gaitán y a algún otro jugador que me olvido de nombrar. Y es así porque en Boca es suficiente con entrar a la cancha unos pocos minutos para que el país termine hablando de ellos. Y entonces todos opinan para bien (como fue el caso cuando debutaron) o para mal (como pasa ahora), cuando los empates y las derrotas abren paso a preguntas que apuntan a dilucidar si están capacitados para jugar en Boca y si son capaces de soportar la obligación de ganar hasta los picados. Porque esa es la nueva exigencia que se le pone enfrente.

Por otra parte, nadie se podía imaginar que la lesión que lo condiciona a Palacio iba a durar tanto. Tengo la experiencia de esa lesión, porque fui el primer jugador operado en Francia en 1980 por un cirujano yugoslavo, que vino expresamente a operarme en Estrasburgo después de estar cinco meses parado y sufriendo como loco. Como recuerdo de aquella situación tengo unos 30 puntos en mi panza. Cuando mencionamos a Palacio, estamos hablando de una pieza muy importante en el sistema ofensivo, tanto de local como de visitante, porque su velocidad condiciona al rival a estar siempre atento al contraataque de Boca. Además no se puede librar fácilmente de su presencia, especialmente por la manera que tiene Palacio de posicionarse siempre al límite del offside.

Después de hablar del 50% del ataque, hablaré del otro 50%, que es Palermo nada menos. Martín traduce su importancia en goles, con un promedio que va entre los 10 o 12 por campeonato, es decir un gran porcentaje de puntos. Si a la efectividad de Palermo sumamos los que convierten sus compañeros gracias a sus habilitaciones o distracciones que genera en los adversarios, vemos que su importancia es capital para Boca. Y si además a esto le sumamos el ascendente representativo que tiene Martín sobre el equipo, todo es más difícil de sobrellevar. Les doy un ejemplo: cuando Boca no sabe muy bien cómo encontrarle la vuelta a la defensa de enfrente, si está Palermo tira un centro para que comience a intranquilizarse. Con sólo ese recurso, seguramente genera problemas para el adversario. En definitiva, Boca tiene el 100% de su eficacia afuera o semi afuera del sistema ofensivo. Y ese es un lujo difícil de digerir para cualquier equipo. Además, y como para completar un panorama complejo, tiene también a diferentes referentes lesionados como Ibarra y Cáceres. Y a todo estoy hay que sumarle la situación de Román, que no sé explicar muy bien, porque no estoy al tanto.

Si uno se deja llevar por lo que ve, seguro que podría estar a mitad de camino por lo que representa Román. Pero atención que los grandes jugadores, los que hemos jugado al fútbol lo sabemos, no tienen que estar al ciento por ciento para serle útil al equipo. ¿O acaso ustedes creen que los grandes jugadores siempre estaban en condiciones de jugar? Está de más decir que sus compañeros desean que esté porque con un par de inventos clarifican la situación y terminan aportando lo que aporta un jugador común y corriente en óptimas condiciones. Si se le saca una radiografía a sus actuaciones y a los resultados del equipo, esto es faltarles el respeto a los otros integrantes del plantel. Yo, tanto como jugador o como técnico, nunca consideré que los triunfos o derrotas son por un solo futbolista. Como fui jugador, siempre le agradecí a mis compañeros la chance que me daban de ser goleador, porque sin ellos no me hubiera llegado el balón. Y en mi discurso como técnico -y eso mis jugadores lo sabían muy bien- los consideraba grupalmente sin desconocer, por supuesto, el valor que cada uno representaba individualmente. Y esto era porque para conseguir los títulos y los éxitos, todos eran necesarios.