"Los métodos del periodismo amarillo han sido y serán utilizados por editores y periodistas con el objetivo de aumentar la tirada o la audiencia por encima de cualquier otra consideración. El término amarillo pretende reflejar todas aquellas formas de presentar la información que no se ajustan de forma seria, contrastada y veraz a los hechos y a la realidad sin distorsionarla".
Cherro (Cerro), Roberto Eugenio: "Es el máximo
goleador de la historia del club", Boca, Enciclopedia de un sentimiento, Olé 2002. Editor:
Marcelo Guerrero.
Asimismo, en el final de la obra, se puede apreciar una lista con los máximos
goleadores de la historia
boquense. Números más o menos, aparece así:
Cherro 210,
Tarasconi 192,
Varallo 181. Gracias al aporte de Sergio
Lodise, historiador y autor del libro oficial del
Xentenario, Guillermo
Schoua, editor de la
web Historia de Boca y a los anónimos colaboradores, obtuvieron valiosa información del
amateurismo de la cual ellos carecían. Hoy, en un comentario de su blog, los califica como pseudo historiadores a aquellos que pasaron horas en las hemerotecas indagando para compensar su pereza
investigativa. Pero cuando debieron recurrir a ellos por conveniencia, no tuvieron reparos.
En la edición "Boca Xentenario" de Olé de 2005, cuyo editor fue el mismo Guerrero, en la página 24 hay una nota titulada "Los goleadores Xeneizes". Con algunos errores numéricos, el primer lugar le sigue correspondiendo a Cherro con 210 goles, lo siguen Tarasconi con 192, Varallo con 181 y Sarlanga con 115. En ese momento, Martín Palermo recién había alcanzado el centenar de goles en con la camiseta auriazul. Resulta curioso que tres años después le adjudiquen 180 goles a Varallo, cuando desde su salida siempre se le reconocieron 181 tantos. Ese dato fue descubierto por esos "pseudo historiadores" en su labor tan silenciosa como efectiva.
En la columna de Olé del lunes 3 de marzo, página 5,
Marcelo Guerrero afirma que "los jugadores homenajearon a los voluntariosos muchachos que hicieron de la garra un himno del club (Boca nunca deja de luchar)". El himno oficial, en realidad dice: "Boca nunca teme luchar". Grave error. También asegura que reconocerán los 194 goles de
Varallo cuando se reconozcan las otras copas, incluida la Copa Argentina 1969.
En la Enciclopedia de la cual fue editor se incluye esa competencia dentro de los encuentros oficiales jugados por Boca. ¿Contradictorio, no? La misma fue una competición oficial organizada por
AFA, con equipos de la Capital (excluidos los que jugaron la Libertadores) y conjuntos del interior. El equipo Xeneize le ganó la final a Atlanta en partidos de ida y vuelta con un marcador global de 3 a 2, disputados en el Viejo Gasómetro. El ganador disputaría la
Recopa Sudamericana con un representante de cada país de la
Conmebol. Como Boca jugó la Copa Libertadores al año siguiente,
Atlanta -el
subcampeón- ocupó su lugar.
Para agregar más contradicciones, en los fascículos "Boca
Xentenario" de Olé, de 2005, en la página 98 hay una nota sobre este tema titulada: "Ojo que esta también vale". En la bajada aclara: "Boca se llevó el torneo que la
AFA organizó con la idea de imitar la Copa del Rey y la Copa de Italia. Así, suma 21 estrellas, no 20, en el profesionalismo". No está de más recordar que el editor era Marcelo Guerrero. En el escudo de la institución figura una estrella (en la actualidad prescinde de ellas debido a la gran cantidad) por la Copa Argentina. También hay una por la mención de Campeón de Honor de 1925 debido a la gira por Europa y otra por el Clausura 1991 que la
AFA simplemente lo declaró como "ganador".
Ya está en los kioscos la revista de Olé debido a los 180 goles convertidos por Martín
Palermo a $7,90. Un negocio ideado por el dirigente Orlando
Salvestrini,
bancado por la empresa Puma y usufructuado por el diario Olé. Curiosa es la postura de Clarín,
disímil a la de su hijo bobo, cuando ambos pertenecen al mismo Grupo, con la salvedad que en Clarín hay periodistas serios como
Oscar Barnade.
La oficialidad relativaSergio
Maffei, otro de los títeres de Guerrero y de Olé, en una nota publicada la semana pasada asegura que "los fundamentos de Olé que certifican esta diferencia de tres goles son concretos (Cuando
Palermo aún tenía 177 tantos). Y de ninguna manera apuntan a desmerecer la figura de un enorme
goleador como
Varallo. Simplemente, busca pararse en los mismos parámetros de competencia y equidad. De los 194 que convirtió Pancho en Boca, 14 correspondieron a torneos como la Copa
Beccar Varela, la Copa Competencia y la Copa Adrián Escobar. Y si bien se trata de campeonatos reconocidos por la
AFA, no hay ningún equipo al que se le adjudique estos títulos. Por lo tanto, se trata de una oficialidad, digamos, relativa".
Según la Real Academia Española, el término relativo significa discutible, susceptible de ser puesto en cuestión. Acá no hay términos medios, es oficial o no lo es. Para la información del periodista Maffei, todas las copas logradas por Boca figuran en el libro oficial del Xentenario. Todas ellas están registradas en las Memorias y Balances de la AFA y del club. Que se hayan dejado de disputar no significa que se las deba ignorar. Boca es uno de los clubes más ricos en cuanto a la memoria, y de más está decir de su historia. Las copas eran oficiales, que se hayan dejado de disputar no les quita entidad. Con ese criterio podríamos borrar de los registros la Supercopa, la Mercosur, la Interamericana, la Intercontinental...
El periodista agrega que "al fin y al cabo, si fueran incluidos los 14 en cuestión, también sería justo que a
Palermo se le contasen los que convirtió en los torneos de verano o en otros campeonatos amistosos internacionales (Barcelona, América de
México...). Sin entrar en el terreno de las analogías y aun considerando que no son oficiales, los de verano, por caso, son competencias que se rigen bajo un nivel
organizativo que involucran a árbitros de la
AFA y tienen sanciones disciplinarias que, de superar las cuatro fechas, sí deben cumplirse en el ámbito oficial".
Los torneos de verano son organizados por empresas de televisión y no por la AFA. Si dirigen árbitros que regularmente actúan en Primera es porque les pagan para darle más seriedad a la competencia. Jamás se dio el caso de una sanción disciplinaria de cuatro fechas. En 1999 Rodolfo Arruabarrena y Guillermo Barros Schelotto debían cumplir una fecha de suspensión, para ello el club organizó un amistoso relámpago contra Almagro en el predio de Casa Amarilla y televisado a todo el país por ATC, para que no queden dudas.
Ultimamente las campetencias estivales están en decadencia y no es negocio para los clubes ya que exponen a sus jugadores a sufrir alguna lesión. Sólo les reditúa ganancias a la TV, a las agencias publicitarias, a las ciudades que albergan la competencia y a los políticos que aprovechan para hacer propaganda política. Estos son enfocados por las cámaras repetidamente (algunas imágenes son grabadas) mientras los relatores y comentaristas se sorprenden por su presencia y les envían un cordial $aludo.
El Sr. Guerrero esgrime que se contarán los partidos de copas cuando éstos se incluyan en el historial de enfrentamientos entre clubes y en la tabla de goleadores del profesionalismo. Si no se incluye a los partidos de las viejas copas dentro de los historiales ni los goleadores es porque fueron competencias locales "oficiales" no regulares y se trata de separarlas de los torneos regulares de AFA.
Por lo visto, en cuanto a records se trata, Olé desconoce la etapa del amateurismo. Pero la recuerda si de rellenar páginas se trata en alguna publicación sobre la historia de Boca. El fútbol no empezó en 1931 aunque el negacionismo histórico siga presente. La exitosa gira por Europa en 1925 se realizó en la era no rentada y no por ello fue menos trascendente. Con el criterio comercial de Olé podríamos borrar de los archivos el Mundial de 1930 ya que el fútbol argentino todavía no había sido declarado profesional, y también el Mundial de Italia 1934 ya que todos los jugadores pertenecían a equipos
amateurs.
Olé. Cada día te quiero más, cada día te miento más.